¿Qué es La Niña?

De acuerdo a diferentes pronósticos climáticos, la campaña 2016/17 estará atravesada por el fenómeno climático La Niña pero, ¿qué es La Niña? ¿En qué consiste este fenómeno tan renombrado? Para responder estas preguntas, dialogamos con diferentes especialistas en la materia.

Tal como lo explica el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), La Niña se produce cuando las aguas del Océano Pacífico ecuatorial central y este sufren un enfriamiento. De esta manera, la porción este, fría de por sí, se enfría más aun aumentando la diferencia de temperatura entre ambas porciones del Pacífico.

Dado que la diferencia de temperatura a lo largo del Pacífico es mayor que en condiciones normales, los vientos alisios se ven intensificados.

Fuente: SMN

La circulación adopta una estructura similar a la de condiciones normales, pero más intensificada. Por ello, la convección en la porción occidental se ve más favorecida que en condiciones normales, observándose precipitaciones superiores a las normales en dicha zona.

Al igual que el Niño, el inicio de la fase Niña generalmente se da entre el invierno o comienzos de la primavera del hemisferio sur, alcanzando su máximo desarrollo en el verano.

En la Figura 5 se muestra la anomalía de temperatura de agua de mar en el caso de una Niña fuerte (tal como sucedió en noviembre de 2007).

Ejemplo de una Niña fuerte. Anomalías de temperatura de agua de mar en noviembre de 2007. Fuente: NOAA – CIRES/CDC.

Se puede distinguir una situación inversa a la del caso Niño (Figura 3), las anomalías de TSM alrededor y al este de la línea de fecha son negativas, es decir predomina el enfriamiento.

Ejemplo de un Niño fuerte. Anomalías de temperatura de agua de mar en agosto de 1997. Fuente: NOAA – CIRES/CDC.

O lo que es lo mismo…

Para poder explicar este fenómeno de manera menos “técnica”, dialogamos en exclusiva con Ignacio López Amorín, referente del SMN, quien expresó: “En la región del Océano Pacífico Ecuatorial, pueden darse dos fenómenos y, en ambos casos, se produce una alteración en la relación entre los océanos y la atmósfera incidiendo sobre el comportamiento de la misma”, sostuvo, al momento que diferenciaba: “Si el océano se caliente por varios meses consecutivos (al menos 6), ubicando su temperatura por encima del promedio normal, nos encontramos frente al fenómeno El Niño; de esta manera, cuando sucede lo opuesto y las temperaturas se ubican por debajo del promedio, estamos ante La Niña”.

Distintas regiones, distintos impactos

De acuerdo a los dichos de López Amorín, el fenómeno La Niña registra impactos diferentes en unas u otras regiones del globo; pero si hay algo que está claro, es que las alteraciones se producen en la atmósfera de todo el planeta tierra.

En este sentido, afirmó: “Los cambios en la temperatura del agua del mar afectan a la circulación atmosférica circundante y se observa que estos efectos no se limitan a la región del Pacífico ecuatorial, sino que también influyen en el clima en diferentes partes del mundo. De allí surge el término ‘teleconexiones’”.

A este respecto, el SMN graficó el impacto del fenómeno La Niña y El Niño. En nuestra región la teleconexión más clara observada se da en la zona húmeda de nuestro país, junto a Uruguay y el sur de Brasil. Esta región tiende a registrar precipitaciones superiores a las normales durante una fase Niño y precipitaciones por debajo de lo normal durante una fase Niña.

Principales “teleconexiones” para el verano posterior a un Niño. Fuente: NOAA – CPC/NCEP)
Principales “teleconexiones” para el invierno posterior a un Niño. Fuente: NOAA – CPC/NCEP)
Principales “teleconexiones” para el verano posterior a una Niña. Fuente: NOAA – CPC/NCEP)
Principales “teleconexiones” para el invierno posterior a una Niña. Fuente: NOAA - CPC/NCEP)

En pocas palabras, un mismo fenómeno, en este caso La Niña, puede implicar registros de precipitaciones superiores a lo normal en regiones como Colombia o norte de Brasil, donde se profundizan los centros de baja presión y por ende los sistemas de tormentas y la cantidad de días de lluvia aumenta; o precipitaciones por debajo de lo normal como sucede en el sur de Sudamérica, donde dominan sistemas de alta presión y gran estabilidad, propiciando escasez de precipitaciones.

No todo es La Niña o el Niño

Párrafo aparte quiso destinar López Amorín para poder explicar que no todo lo que sucede climáticamente debe adjudicarse al impacto de la Niña o el Niño. En sintonía con ello, el especialista explicó: “Hay oscilaciones que se llaman intraestacionales que se favorecen en la Región Antártica o en una determinada Región del Océano Índico, que alteran e interfieren en los sistemas de alta y baja presión e inciden en las condiciones climáticas”.

Y agregó: “Con esto queremos decir que si se llega a instalar el fenómeno de La Niña, y esto determinaría una menor ocurrencia de precipitaciones en nuestra región, igual habría que combinarlo con los fenómenos intraestacionales porque puede ocurrir que La Niña inste a disminuir las precipitaciones pero las otras dos circulaciones apuesten a una mayor cantidad de lluvias, y por ende se contrapongan los efectos, se neutralicen y llueva lo normal, incluso bajo la incidencia de La Niña”.

En resumidas cuentas, “no todo es El Niño y La Niña, hay que pronosticar y estudiar esas oscilaciones intraestacionales”, concluyó López Amorín.

Un dato de color

El origen del nombre de este fenómeno climático se remonta a un tiempo lejano. En este sentido, el SMN explica que hacia fines de cada año se observa una corriente cálida que ingresa a las costas de Ecuador y norte de Perú. Localmente se la llamó corriente de “El Niño” en referencia al Niño Jesús, dado que su llegada a dichas costas se daba en fechas cercanas a Navidad.

Eventualmente se comenzó a utilizar el nombre para los casos en los que esta corriente cálida se intensificaba (fase cálida) y abarcaba mayor área afectando los peces de la región. Por el contrario, en esos casos en los que esta corriente se debilitaba (fase fría), se le comenzó a llamar La Niña, por ser el fenómeno opuesto al Niño.