Un año para explorar nuevas tecnologías


Para esta nueva campaña 2016/17 de soja, las perspectivas en términos de negocio y uso de tecnología son positivas, según el ingeniero agrónomo Martín Díaz Zorita, gerente de Agronomía para Latinoamérica de Nitragin. “Lo que estamos viendo es una valorización de las tecnologías de producción de cultivos para aprovechar los recursos que hoy se disponen en las regiones. Uno de los más complejos para los productores es la oferta de agua y los perfiles hídricos que en algunas regiones son excesivos, pero en la mayoría están en muy buen estado favoreciendo las siembras tempranas de gran producción”.

El especialista continúa explicando: “En ese contexto, estamos viendo una demanda importante en lo que hace al ajuste de la tecnología de tratamiento de semillas, no sólo inoculación, para lograr una adecuada implantación de cultivos y, en particular, un crecimiento y arranque vigoroso desde el inicio”.

Díaz Zorita propone valorar la importancia del uso de inoculantes, de lo que se desprende, según sus propias palabras: “Entre los factores no biológicos, o sea aquellos relacionados con la nutrición y el crecimiento de las plantas de soja que más limita el resultado del cultivo en toda la región sojera argentina y toda Sudamérica, la disponibilidad de nitrógeno es la columna vertebral del cultivo. Cuando hablamos de disponibilidad de nitrógeno, la soja, al ser un cultivo de leguminosas, tiene la capacidad de llevar a cabo una relación de simbiosis con microorganismos específicos de los rizobios, formar nódulos, captar nitrógeno del aire y transformarlo en nitrógeno asimilable para procesos fisiológicos de crecimiento. Si bien a esos rizobios se los puede encontrar en el suelo prácticamente de manera espontánea, son de baja eficacia comparados con las sepas elite que se seleccionan cuidadosamente por su capacidad de fijar nitrógeno”.

Luego de esta explicación, el ingeniero aconseja: “De ahí que la inoculación sea la introducción periódica de sepas elite en concentración suficiente para lograr una rápida nodulación y abastecimiento continuo de nitrógeno en función del crecimiento de las plantas. Hoy no recomendamos considerar a las tecnologías de nodulación como un factor de manejo aislado, sino que están estrechamente ligadas al manejo integral del cultivo. La nutrición de los cultivos merece el aporte con otros nutrientes como fósforo y azufre”.


Una práctica que requiere atención

Acerca del manejo de semillas dañadas, Díaz Zorita afirma: “Apuntando a la inoculación para esta campaña, donde el uso de fungicidas ha sido una práctica generalizada e indispensable, se requiere mucha atención. La atención la podemos dividir en varios componentes, uno es la elección de la fórmula de inoculantes para que sea más compatible con la estrategia de uso de fungicida que estemos empleando y, a la vez, con la estrategia del momento de la siembra”.

A modo de recomendación, el especialista añade: “Hoy en el mercado hay una infinidad de presentaciones y formulaciones que responden específicamente a diversidad de condiciones de manejo, por eso es importante que el productor sepa qué fungicida va a utilizar, para definir con el proveedor de inoculantes, la presentación o formulación compatible que tiene”.

En cuanto a la extracción de nutrientes, nitrógeno, fósforo y azufre son los que mayor concentración tiene en los granos. Sobre la cantidad extraída, el especialista afirma: “Es proporcional al rendimiento,pero si lo vemos desde el lado del balance de nutrientes, sin dudas la soja, al ser un cultivo altamente eficiente en tomar los nutrientes del suelo y concentrarlo en los granos, es el más exigente en las estrategias de nutrición del mediano y largo plazo”. Además. Sobre esto agrega: “Hoy, en toda la región pampeana, estamos viendo que las ofertas de fósforo, azufre y nitrógeno son insuficientes en su gran mayoría para lograr cultivos de soja de alta producción, por lo tanto, un buen manejo de la nutrición más allá del balance de nutrientes requiere considerar una fertilización de base para asegurar un establecimiento general de los cultivos. Cuando hablamos de fertilización de base estamos pensando en las recomendaciones dirigidas exclusivamente a los cultivos para que logre una rápida implantación”.


Recomendaciones para la producción

Para concluir, Martín Díaz Zorita brinda algunas recomendaciones para la producción del cultivo: “Esto requiere una planificación y una ejecución acorde a las decisiones estratégicas del manejo del cultivo, que en el caso puntual de la soja, requiere combinar una condición favorable de implantación, rápida emergencia y rápido crecimiento inicial. En este contexto, el análisis de suelo permite definir las mejores estrategias de fertilización. Este año, la relación insumo-producto permite hacer un ajuste adecuado de la nutrición y, dentro del paquete nutricional de soja, no descuidar el hecho de que la inoculación hace al resultado productivo. Y si de inoculación se trata, el concepto a tener en cuenta es la calidad del tratamiento, siendo la calidad no sólo el producto, sino cómo se maneja su aplicación, las semillas tratadas y cómo es la operatoria de siembra. Por último, al hablar de cultivos de alta producción es fundamental estar atentos a los avances en germoplasmas, ya que ellos han permitido tener saltos de producción. Es un año ideal, desde las condiciones ambientales y productivas, para explorar el valor de nuevas tecnologías (germoplasmas, nutrición y estrategias de protección avanzadas)”.


Autores: Jimena Alesso - Diego Mañas

El margen es la variable estrella

Un factor determinante para la toma de decisiones son los márgenes esperados por el productor. Aunque también pesan otras cuestiones, como los factores agronómicos de rotación de suelo o el clima esperado, el rol principal lo juega la rentabilidad esperada.

Durante el ciclo kirchnerista se evidencio una fuerte suba del área sembrada de la soja, en detrimento de los cereales. Esto no siempre fue por la apuesta a una rentabilidad positiva, sino a la menor pérdida. En la campaña 13/14 fue cuando se registró la mayor área sembrada, para luego decrecer en el ciclo siguiente por una cuestión de márgenes. Esto se evidencia a partir de la evolución de los márgenes por campaña. Si se toma el precio de dolor de los últimos 10 ciclos y se lo compara con los precios promedio de la pizarra en dólares, nos encontramos con que en los últimas tres el margen fue negativo. En este cálculo el precio de dolor surge de los costos directo de producción, de los gastos de estructura e impositivos y el costo de la tierra relevados por la revista Márgenes Agropecuarios.

La reducción en los derechos de exportación hizo posible que el margen para la campaña  15/16 sea positivo, pero las perspectivas para el ciclo siguiente no son tal alentadoras. Si tomamos el precio de la soja mayo 17, que opera en US$ 257, nos encontramos que las proyecciones son negativas. Es por ello que las expectativas indican que habrá una caída en el área de la soja que se sembrará con maíz. Sin embargo, los factores fundamentales internacionales favorecen a la oleaginosa.

Un análisis que es pertinente realizar es cómo fue el margen disponible por campaña. Es decir, comparar el precio de dolor con la pizarra en dólares del cereal. De aquí surge que a pesar de que la rentabilidad promedio de los ciclos anteriores fue negativa, hubo momentos donde se hubiera podido capturar los precios de dolor. Lo importante es que a través del uso de herramientas de administración de precio, se puede mitigar y controlar el riesgo precio. Es decir, muestra la relevancia del cálculo del precio de dolor y la ventaja de actuar frente a éste.

Desde comienzos de año que está latente la expectativa de una caída en el área de la soja. Esto responde en parte a la necesidad de rotación de suelos y también a la espera de mejores precios en un mercado más transparente para los cereales. Aunque en un comienzo los márgenes para el maíz eran mayores, con los precios actuales la balanza se ha equilibrado y cuando se toman las perspectivas futuras el panorama parece más alentador para la oleaginosa. Esto es así ya que a pesar de haber tenido una cosecha récord en Norteamérica, la demanda externa se encuentra muy agresiva y el verdadero partido lo juega Sudamérica para lo cual los meses de diciembre y enero van a ser clave.


Análisis de Mercado - fyo

En octubre de 2016 la relación insumo producto para la soja mejoró un 34% promedio en comparación a igual mes del año anterior. Es decir, se necesita un 34% menos de producto para comprar una cantidad determinada de insumo. Esta relación muestra cuántas toneladas de producto es necesario vender para comprar una cierta cantidad de insumo. En este caso la relación está expresada en toneladas de soja necesarias para comprar, por ejemplo, una tonelada de Urea.

Este descenso en las relaciones obedece a los mejores precios de la oleaginosa(HIPERVINCULADO A LA PARTE DE PRECIOS), a partir de la reducción de los derechos a la exportación y a la devaluación del peso, en primer lugar, y las lluvias posteriores en el mes de abril, en plena cosecha argentina. El precio en dólares de la oleaginosa subió más de un 16% en un año, pasando de USD 220 por tonelada en octubre de 2015 a USD 257 por toneladas en octubre del corriente.

De esta manera, la relación insumo-producto para la soja mejoró con urea, glifosato y fosfato monoamónico (map). Cuando se observa las relaciones, tomando como referencia la evolución de la posición de cosecha del Matba (Mayo 2017), se divisa una marcada caída respecto al año anterior. Esto se debe, como bien dijimos, a un incremento del precio de la soja en dólares por tonelada, sumado a los menores precios de los insumos mencionados anteriormente.

En el caso de la urea, el valor de la misma se redujo un 30% en el período bajo análisis. Ello contribuyó a que la relación insumo producto haya registrado una caída del 39%. De igual manera el precio del glifosato se contrajo un 20%, y dicha relación hoy se encuentra 31% por debajo del nivel registrado en octubre del 2015. Finalmente, la relación entre soja y map mejoró un 33% respecto al año pasado, beneficiándose tras las bajas en el precio del insumo (22%).

A partir de los gráficos de las relaciones insumo producto se observa que las mismas se encuentran muy por debajo del promedio de los últimos siete años, y a su vez, muy distante del panorama que se desarrolló el año pasado. Resumiendo, esta situación genera una oportunidad para la realización de compras de insumos, aprovechando las relaciones ventajosas.



Análisis de Mercado - fyo

Al tomar la decisión de siembra es pertinente calcular un precio de presupuesto y a partir de allí un rinde de indiferencia.  Para ello, se recogieron los costos directos y variables para calcular los márgenes brutos por zona. Entre los costos directos consideramos a los costos de labranzas, semilla y agroquímicos sugeridos por la revista Márgenes Agropecuarios. Mientras que en los costos variables se incluyen los gastos de comercialización y de cosecha, que van a depender de los rindes obtenidos.

Además, vale la pena destacar que los precios disparadores son los existentes en el mercado actualmente, aunque también se parametrizaron posibles subas y bajas. Desde este análisis se refuerza la idea de tomar precio una vez que aparece el precio de presupuesto en el mercado, más teniendo en cuenta la oferta esperada.

La zona norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe es la que presenta los mayores márgenes brutos.

Sin embargo, cuando se incorporan los gastos de estructura y de arrendamiento nos encontramos con que dado el precio actual en el mercado, los rindes tienen que ser como mínimo de 40 qq/ha para tener un margen neto positivo. Este rinde de indiferencia es elevado en la región, y supera a los resultados medios que se encuentran en las 38 qq/ha.

Cuando tomamos otras regiones, como el caso del sur de Entre Ríos nos encontramos con que al precio actual y  al rinde promedio de las últimas dos campañas -23 qq/ha-, el alquiler debería ser inferior a 8qq de soja para poder tener un margen neto neutral.

No sucedería lo mismo en la zona del Sur de Córdoba, que posee el segundo mayor margen bruto de las regiones bajo análisis. En este caso los rindes de las últimas dos campañas son de 33 qq/ha, lo que dejaría, en caso de que se mantengan, un margen bruto de US$351 por hectárea. Sin embargo, estos rindes superan a los recogidos en el ciclo anterior donde el rinde final de la región rondó en las 35,5 qq/ha.

Por otro lado, cuando analizamos las provincias del norte nos encontramos con rindes promedios más bajo. En el caso de Salta, el rinde promedio de los tres últimos años es de 24 qq/ha. Bajo este número con los precios actuales nos encontraríamos frente a un margen bruto de US$ 73.

Finalmente en Santiago del Estero, el rinde promedio de las últimas dos campañas fue de 22,4 qq/ha. Con este resultado, el margen bruto proyectado es de US$ 192. Estas regiones poseen una incidencia mayor de los costos variables, que llegan al 25% del margen bruto, por la incidencia de los costos de flete.

Finalmente, para la zona sur de Córdoba el rinde promedio de las últimas dos campañas es de 84 qq/ha. Con este número y dado el precio actual del Matba se obtendría un beneficio bruto de US$ 310.


Análisis de Mercado - fyo