El potencial del sorgo argentino

Un nuevo destino del sorgo es posible hoy en día, gracias al protocolo sanitario firmado con China. Esto habilitó a nuestro país a operar en un nuevo nicho de mercado que se encuentra en plena expansión. Pero ¿por qué la demanda de China tuvo un crecimiento exponencial en los últimos tres años? Todo se vincula con su sustituto más cercano, el maíz.

Por una política de estado en la cuál se incentiva a la siembra del maíz, el trigo y el arroz, China pasó de ser importador neto del forrajero a auto abastecer su mercado local y ahora con un gran sobrante de stocks. Los inventarios se comenzaron a acumular tras dos campañas de superproducción de maíz. El problema es que al ser subsidiado por el Estado su valor es mayor a las cotizaciones del mercado de Chicago desincentivando a que los industrializadores locales lo adquieran. Es por ello que implementaron restricciones a las importaciones del maíz proveniente del mercado mundial a través de cuotas y de barreras fitosanitarias, empleando como justificación los eventos transgénicos.

De allí surge la preponderancia del sorgo que no tiene ninguna limitación a la importación. De este modo se abre una gran fuente de demanda ya que el sorgo representa una alternativa rentable para los molinos que, con los elevados precios internos del maíz, presentan márgenes ajustados. De este modo los industriales comenzaron a comprar sorgo en el extranjero para utilizarlo como forraje en reemplazo del maíz y en particular para producir una bebida tradicional china "Baiju".

La oportunidad Argentina aparece ya que, nuestro país, sin haber entrado todavía al mercado asiático es el segundo exportador a nivel mundial, y solo Estados Unidos y Australia serían capaces de aprovechar la nueva demanda. Las compras todavía no se han comenzado a sentir y además existe la posibilidad de hacer convenios con exportadores para fijar precio y lugar de entrega.

En la actualidad el principal destino que recibe la producción Argentina es el consumo interno. Por sus características agronómicas los usos son muy similares al maíz, aunque las principales variedades que se siembran en nuestro país son con tanino condensado que reduce la eficiencia alimentaria y presenta características poco aptas para la molienda y por ello el cereal pierde competitividad frente a otros cultivos.

El consumo local está asociado mayoritariamente al forraje, y en particular a las empresas del sector ganadero y lácteo. Aunque también existe un volumen que se destina a la molienda. Existen dos procesos por el cual se industrializa el sorgo, la molienda húmeda y la seca; de la primera se extrae el almidón y la glucosa para la elaboración de alcoholes con destino a la industria farmacéutica. Por otro lado de la industria seca se extraen harina y pellets que se utilizan en las industrias alimenticias y en especial las empresas elaboradoras de alimentos balanceados. A su vez el sorgo puede ser empleado en la fabricación de etanol como sustituto del maíz.

En lo que respecta a la demanda molinera se puede observar como ha evolucionado en los últimos cinco años, siendo muy dependiente del volumen cosechado. En la campaña 2011/12 el nivel de molienda fue el mayor de la serie, mientras que este año la demanda ha sido notablemente menor que en el pasado.

La Argentina es el segundo exportador de sorgo a nivel mundial. Se observa un incremento en el volumen exportado desde el año 2006, que alcanzó el cenit en la campaña 2011/12. Como consecuencia de la gran campaña se llegaron a volcar en el mercado externo 3 millones de toneladas. En la campaña 2014/15 se ha exportado 1,3 millones de toneladas, mientras que la expectativa del próximo ciclo es que se incremente un 23% dicho monto.

Cuando se analiza el destino de las ventas en el año 2014 se destaca la participación de Japón como principal comprador del cereal. Luego le siguen Chile, Arabia Saudita y finalmente Colombia.

Si se indaga sobre las principales empresas exportadoras se encuentra que son los grandes traders de granos los principales vendedores. El mayor oferente es Toepfer con el 30% del total de toneladas, le siguen ACA y ADM con el 21%. De este modo las tres primeras firmas representan el 77% de las ventas externas denotando cierto grado de concentración.

El contexto actual brinda una nueva oportunidad. En el pasado China no admitía el cereal argentino por cuestiones fitosanitarias pero a partir del 24 de noviembre del 2014 la exportación del sorgo forrajero al país asiático quedó oficialmente abierta. En esta fecha el Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca firmó el Protocolo Fitosanitario junto a su par de la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena, Zhi Shuping. En dicho protocolo quedaron asentadas las malezas y enfermedades que no deberían estar presentes en el grano de sorgo:

  • Chamico o Datura ferox, una maleza manejable con herbicidas pre emergentes y, si hace falta, con post emergentes.

  • Downy-mildew o Peronosclerospora sorghi, un hongo que afortunadamente presenta buen manejo.

  • Ergot o Claviceps africana, un hongo que no está siempre presente pero que se genera sobre todo cuando el sorgo es sembrado tardíamente.

La producción mundial de sorgo ha alcanzado en la campaña 2014/15 las 63 millones de toneladas y se proyectan para el nuevo ciclo 68,9 millones de toneladas, esto implica un crecimiento del 9,28%. De este modo el tamaño de mercado del cereal es significativamente menor que el de los restantes teniendo en cuenta que se cosechan 989 millones de toneladas de maíz y y 724 millones de trigo.

Si se analiza la distribución de la producción se encuentra que el 30% es llevado a cabo en países del África subsahariana y se vincula con la importancia que presenta el cultivo en las zonas semiáridas. Dichas naciones utilizan al sorgo para su consumo interno forrajero, por lo cual no lo vuelcan al comercio internacional.

El mayor productor a nivel mundial es Estados Unidos, que cosechó 10 millones de toneladas en la campaña 2014/15, implicando el 17,41% de la producción. Le siguen Nigeria (10,62%),  México (10,59%), Sudán (9,95%) e India (7,59%). Argentina ocupa el séptimo lugar con una participación del 5,55% del volumen total producido y Australia, un destacado exportador, produce el 2,83% que implican menos de dos millones de toneladas.

A nivel mundial se han comercializado 11 millones de toneladas en la campaña 2014/15. Cuando se analiza la procedencia se encuentra que el 78% proviene de Estados Unidos que ha realizado ventas externas por 8,8 millones de toneladas. Por otro lado se observa que, a excepción de Norteamérica, los mayores productores utilizan el cereal para su consumo propio, por lo cual nuestro país, que es el séptimo productor a nivel mundial, es el segundo exportador de sorgo con 1,3 millones de toneladas. Finalmente Australia aporta el 5,3% con 600 mil toneladas.

De este modo se observa una estructura de mercado concentrada y más si se toma en cuenta la diferencia que existe entre los tipos de sorgo. Estados Unidos y Australia se especializan en sorgos rojos o blancos con bajo tanino y son aptos para la molinería y además poseen un mayor valor nutritivo para la alimentación animal. Por el otro lado Argentina se dedica mayoritariamente a sorgos marrones con alto contenido de tanino condensado.

Al enfocarnos en la demanda del ciclo 2014/15 sobresale China como actor principal. El país asiático importó el 80% del volumen, que representa 8,5 millones de toneladas. En segundo lugar figura Japón que adquiere el 9,5% con 1 millón de toneladas y le siguen Arabia Saudita y la Unión Europea que juntos absorben 300 mil toneladas. 

Sin embargo al ir más allá de la foto de importadores descubrimos por qué el momento del sorgo es ahora. China ha surgido como un activo demandante en el ciclo 2013/14. En la campaña 2012/13 importaba solo 631 mil toneladas, y al ciclo siguiente quintuplicó el volumen llegando a las 4,1 millones de toneladas. Un año después volvió a duplicar el volumen importado y para el próximo se proyecta un incremento del 30%, es decir que se alcanzarían a importar 11 millones de toneladas.

El fundamento de este gran despegue se debe a que el sorgo es un sustituto del maíz y como consecuencia de la gran intervención que poseen los precios del maíz en el país asiático les conviene importar sorgo antes que consumir su cereal local. De este modo se abrió una ventana que hasta el momento fue aprovechada por Estados Unidos, y ahora es momento de nuestro país para que el protocolo sanitario firmado con China se ponga en marcha.