¿Dónde y cómo se va a colocar la producción?

Las expectativas de una mayor producción en Argentina generan preguntas sobre dónde y cómo se va a colocar la producción. Luego de 8 años de un mercado intervenido los actores necesitan reacomodarse a los nuevos términos, tanto el consumo interno como la demanda de exportación. El primero se tiene que volver a acostumbrar a competir por la mercadería, mientras que para los exportadores surge la necesidad de recuperar nuevos mercados y a su vez de recuperar la competitividad. Cuando se analiza que se entiende por la competitividad el primer punto que aparece es el costo y luego la accesibilidad a otros mercados, en donde influyen factores políticos, culturales, geográficos y cualitativos, como la calidad del cereal. La competitividad por costos viene atada al precio de venta, el cual depende de los costos de producción, de los transportes internos, de los gastos fobbings, de los fletes marítimos y del tipo de cambio local.

A comienzos del ciclo 15/16 los cambios en la política económica dieron un respiro a la competitividad por costos, tanto por la liberación cambiaria como por las restricciones externas que aprisionaban al cereal. Hay que tener en cuenta que cuando se había tomado la decisión de siembra reinaba la incertidumbre, lo que se reflejó en que el objetivo de la implantación se vinculaba con una rotación de cultivos y no con la búsqueda de un margen. En la actualidad las condiciones son distintas, esto se vislumbra en la expectativa del aumento de área. Pero así surgen las dudas de como se comercializará lo producido, en particular luego de una campaña en donde la brecha entre los precios de la mercadería cámara y calidad llegó a superar los US$ 50. En particular la cuestión surge en el contexto de siembra, en donde se debe elegir no solo el genotipo de semilla sino también la cantidad de fertilizantes utilizados.

La demanda de exportación de trigo depende de los negocios que se realizan en el exterior y sobre los cuales las empresas deben realizar las declaraciones juradas de ventas al exterior (ex ROEs) donde se registran diariamente las operaciones de exportación correspondientes. En la actualidad no existen restricciones cuantitativas sobre el volumen exportado, aunque si las declaraciones tienen que ser efectuadas en un plazo no superior a los 90 días que se vaya a realizar la venta externa. Este límite temporal será modificado para la nueva campaña, a partir del primero de diciembre se podrán realizar declaraciones para lo cual se tendrán 180 días para la venta posterior. Dicho cambio en la legislación favorece a los exportadores para poder cerrar con mayor anticipación los embarques y de este modo a los productores por generar un ambiente más propicio a los negocios forwards.

En el siguiente gráfico es posible observar el ritmo de las compras de la exportación de trigo de las últimas cuatro campañas, según el Informe de compras semanales del Ministerio de Agroindustria. Hay que tener en cuenta al analizar los patrones de compras internas que la demanda de exportación estaba ligada a la obtención de los cupos, con lo cual es de esperar que nos repitan patrones de comercialización como los observados en los ciclo 12/13 y 13/14.

Otro efecto de la eliminación de los Roes es el cambio en la distribución de las ventas al exterior. A partir de las declaraciones juradas de las ventas al exterior (DJVE) otorgadas hasta el mes de mayo, se observa una concentración del market share. En el gráfico a continuación se detalla la distribución entre las principales empresas exportadoras de las declaraciones de tanto trigo pan como trigo pan baja proteína.

Si comparamos con el mercado en los últimos cinco años sobresale la nueva concentración, ya que en los últimos dos años el principal exportador no poseía más del 20% del market share. Además existía una gama de empresas que exportaban entre el 5 y 10% del volumen total que ahora representan menos del 2% del mercado. En la actualidad Cofco es la principal exportadora del cereal, acaparando el 32% del total del volumen declarado (que a la fecha asciende a 6 millones de toneladas).  Le siguen LDC y Cargill con el 17 y 15 por ciento respectivamente. De este modo entre las tres representan el 64% de las declaraciones, habiéndose acentuado la característica monopsónica del mercado.

Otro aspecto a destacar es que dada las características de la campaña 15/16 en donde primaba el trigo cámara las DJVE de trigo baja proteína superan a las declaraciones de trigo pan. Al ser distintos mercados según la calidad del trigo el peso de los exportadores se reparte en forma distinta. ACA y Cargill poseen una mayor preponderancia en el cereal de baja proteína mientras que en el caso de LDC el peso es mayor en el trigo pan.

Por último, en el gráfico restante se evidencia cuáles fueron los destinos a los cuales se envió el trigo, siendo Brasil el principal comprador en lo que va del año 2016. A nuestro país vecino partieron el 33% de los buques, mientras que si se toman los países del sudeste asiático como bloque superan este guarismo. Hay que tener en cuenta que mayoritariamente a los destinos extra Mercosur se recurre en el primer trimestre del año, en donde por una cuestión de que los fletes marítimos son mayores se efectua un descuento mayor.

Autor: Paula Broglia.

Evolución de la molienda

La actividad de la industria se caracteriza por un consumo que oscila entre las 5 y 6 millones de toneladas anuales. En los últimos dos años se molieron 5,5 millones de toneladas en promedio mientras que entre el 2008-2012 alcanzó los 6 millones de toneladas. Se puede observar el volumen mensual molido que en el mes de julio durante los últimos dos años supero las 500 mil toneladas.

Las compras de la industria muestran un ritmo relativamente estable en el transcurso del año calendario. Los negocios comienzan próximos a la cosecha y luego se intensifican con el ingreso de la oferta al mercado con pocas variaciones en los volúmenes totales.

En el gráfico se pone en evidencia el ritmo de compras que poseen las industrias en el transcurso de las semanas del año comercial. Los datos se actualizan semanalmente.

Autor: Paula Broglia.

Argentina ha reingresado al mercado de trigo mundial, pero ¿seguía el mundo esperándolo? Brasil ha sido en los últimos 10 años el principal destino al cual se dirigió el cereal argentino. Pero, ¿cómo es el mercado en Brasil? Dicho país presenta un consumo doméstico estable que ronda las 10 millones de toneladas, de las cual se importan en promedio seis millones de toneladas ya que con su producción abastecen solo el 40% de su consumo.

Argentina posee no solo el beneficio de la cercanía para proveer a Brasil, sino que también se ve favorecido por pertenecer al Mercosur ya que los países externos a él tienen un arancel del 10%. Desde el año 2008 que empezaron a regir las cuotas de exportaciones en nuestro país el volumen exportado de Argentina comenzó a caer, momento en donde Estados Unidos apareció para acaparar el mercado.

Ahora la pregunta es, ¿cómo se va a repartir el mercado? ¿A dónde se van a dirigir nuestras exportaciones? Cuando se observa el comportamiento de ventas externas en el período previo a la importación sobresalen los distintos momentos del mercado. En primer lugar se distinguen dos tiempos particulares, en los primeros tres meses se registran los mayores volúmenes de exportación tanto a Brasil como a países extra Mercosur. Esto se debe a que en épocas de cosecha cuando la producción abunda, para salir a competir al mercado se buscan otros destinos. A partir del segundo trimestre crece la participación de las compras de Brasil en nuestras exportaciones que alcanza un pico en el mes de junio donde llegó al 80% y se sostiene en un 70% hasta el final de la campaña.

Estos tiempos dependen por un lado de la puja por la mercadería por Brasil. En la época de nuestra cosecha el mercado del país vecino se encuentra abastecido por su propia producción, con lo cual no tiene la necesidad de originar mercadería. Cuando Argentina comienza a exportar su trigo compite con el resto del mundo, en el mercado de la exportación donde los costos de flete tienen una gran preponderancia para ser más competitivos en destinos más lejanos se recurre a un FOB menor.  Si se compara el precio FOB de nuestras exportaciones en el período 2002-2008 con el precio de Chicago disponible respectivo se encuentra que en el primer trimestre el sobreprecio pagado por la mercadería es un 4% mayor que la cotización de Chicago, mientras que de marzo a septiembre superan el 10%. El mayor sobreprecio se puede relacionar con la mayor participación de Brasil en el mercado, que presenta en este momento una necesidad de originar mercadería superior y una ventaja en precio por presentar el destino menores costos de flete.

Autor: Paula Piccolo.