Pollo y cerdo en el ascensor; la vaca, en el subsuelo

Las producciones de carne tuvieron un año diferente. Mientras los bovinos tocaron el piso, el pollo y el cerdo vivieron el mejor momento de su historia.

Por
31deDiciembrede2010a las07:40

Más allá del tamaño de sus protagonistas, la historia y las preferencias en los hábitos de consumo, la producción de carne bovina debe mirar con envidia el desempeño que tuvo durante el año la actividad avícola. Está claro que ambas no tuvieron las mismas oportunidades. En igualdad de condiciones, las dos podrían haber demostrado el mismo desempeño. Pero mientras en los últimos años el pollo se movió lejos de la lupa del Gobierno y pudo poner en marcha su plan de desarrollo productivo de mediano plazo, la ganadería bovina sintió en los últimos 12 meses las consecuencias de años de intervención y de la falta de una política pública de aliento.

Lo que nació en marzo de 2006 con sucesivos intentos de controlar los precios de la carne al consumidor, terminó este año con la hacienda exhibiendo los mayores valores de su historia (en moneda constante) y con una caída de la oferta que puso de rodillas a todo el complejo de ganados y carnes.

El resultado de estas asimetrías es contundente. Mientras la producción de pollos creció 8,5 por ciento, la de carne vacuna retrocedió más de 20 por ciento. Mientras que la faena de pollos reunió el récord de 1,7 millón de toneladas –más de 500 millones de cabezas–, la de bovinos alcanzó 2,7 millones de toneladas, la misma cantidad que en 1997, cuando se faenaron 12 millones de cabezas. Los frigoríficos exportadores, los que más gente emplean en el sector, no dudan en afirmar que 2010 fue el peor año de trabajo de los últimos tiempos.

Sin culpas. Los avicultores aseguran que el desempeño del pollo es por mérito propio y no como consecuencia de la desgracia que padecen los vacunos. Afirman que ellos se vienen preparando desde 2003, con la puesta en marcha de un plan estratégico. La iniciativa les permitió en siete años casi triplicar la producción y multiplicar por dos el consumo interno, que pasó de 20 kilos a 37 kilos por habitante.

La ganadería bovina vive todo lo contrario. Es como si hubiera caído en el casillero número 31 del juego de la oca: está en el pozo y espera que la rescaten. El stock volvió a los valores de 2005 y el consumo es el más bajo en 20 años.

Con los bovinos intentando salir de la depresión, el pollo disfruta de su momento y va por más. Espera llegar dentro de siete años a una producción de 2,5 millones de toneladas y a una preferencia en el consumo de 44 kilos por habitante.

El cerdo también se logró meter en la conversación. Con un aumento en el consumo interno de 700 gramos de carne en el año, la demanda de carne porcina cierra 2010 en 9,2 kilos por habitante. En su composición, creció la demanda de cortes frescos, que hoy ronda los 7,5 kilos, y bajó la de los chacinados, que representa 1,7 kilo por año. A tal punto creció la preferencia por el cerdo que la industria de embutidos tuvo que importar carne, debido a que la producción interna apenas alcanzó para abastecer los cortes frescos.

Desde la Asociación Argentina de Productores de Cerdo, se asegura que, en los más de 80 años que hay de estadísticas en el sector, el actual será el de mayor rentabilidad de la historia. Más allá de la campaña de promoción sobre las bondades de la carne de cerdo que vienen haciendo los productores, con el aporte voluntario de 70 centavos por cada cerdo que va a faena, desde la asociación que los agrupa destacan que la Presidenta les dio una mano importante: fue el 27 de enero pasado, cuando dijo públicamente que la carne de cerdo mejora la actividad sexual.

Alejandro Rollán.

Temas en esta nota

    Cargando...