El trigo hizo su mejor círculo en 15 años

En el módulo de riego de Manfredi, rindió un máximo de casi 90 quintales. El ambiente fue determinante.

31deDiciembrede2010a las07:50

Si en secano, el trigo exhibió, en general, buenos rendimientos en la presente campaña, ni hablar de su performance bajo riego. La combinación que generaron el ambiente, el manejo y la tecnología le permitieron al cultivo sembrado en el módulo de riego complementario del Inta Manfredi obtener los mejores resultados productivos de su historia que ya cumplió 15 años.

Sobre un círculo que riega 15 hectáreas de trigo, repartidas en partes iguales en el antecesor soja y maíz, la variedad Biointa 3005 marcó en el monitor de la cosechadora un rinde promedio de 70 quintales hectárea y un máximo de 87,7 quintales por hectárea. Según el cultivo antecesor, los valores mínimos variaron. Por primera vez en la historia del módulo, el trigo sembrado sobre el barbecho de maíz tuvo los rindes mínimos más altos: 47 quintales.

En secano (sobre las periferias del círculo), se mantuvo la tendencia de un mejor rendimiento del trigo sobre soja, más allá de que el aporte temprano de las precipitaciones de septiembre permitieron al cultivo aprovechar mejor la ventajas ambientales.

En el área de secano sobre el antecesor soja, el cereal rindió 38,7 quintales de promedio, con un máximo de 50,5 quintales y un mínimo de 25 quintales. Sobre el maíz, el trigo en secano dejó un máximo de 61,3 quintales por hectárea, un promedio de 22,4 quintales y un mínimo de 0,3 quintales.

El paquete. Con una densidad de 350 plantas por metro cuadrado, el cultivar de Bioceres de ciclo intermedio largo fue sembrado el 2 de junio.

Su paquete de fertilización estuvo preparado para un rendimiento objetivo de 60 quintales por hectárea. Sobre el rastrojo de soja recibió el aporte de 140 kilos de nitrógeno, a través de dos aplicaciones con fertirriego, mientras que el implantado en el barbecho de maíz recibió 170 kilos de fertilización nitrogenada.

Sobre ambos antecesores se completó la receta de nutrición con la aplicación de 90 kilos por hectárea de superfosfato triple, con el objetivo de mantener los niveles de fósforo del suelo.

Si bien el agua no es una limitante en los planteos bajo riego, el trigo 2010/11 en Manfredi tuvo un muy buen aporte del recurso por el lado de las precipitaciones. Comenzó el ciclo con 225 milímetros de agua útil disponible, durante su desarrollo el agua de lluvia aportó 196 milímetros y en función a un balance hídrico fue necesario aplicar 240 milímetros a través del riego complementario.

Tres para triunfar. Si bien hizo falta que el ambiente, el manejo y la tecnología aportaran cada uno lo suyo para que el trigo demostrará su potencial, los técnicos del módulo de riego de la experimental sostienen que fue el ambiente fue determinante para explicar los mayores rendimientos.

De acuerdo con el informe elaborado por Aquiles Salinas, Eduardo Martellotto, Edgar Lovera, Juan Giubergia, Matías Bocardo, Ignacio Severina y Carolina Alvarez, en el trigo bajo riego el agua deja de ser una limitante de producción y en lo que respecta al manejo del cultivo, los insumos utilizados y la forma de regar, no hubo variaciones importantes con respecto a otra campañas que justifiquen los diferenciales de rendimientos.

Agua para arrancar. La producción de trigo en la provincia tiene dos principales limitantes que inciden sobre los rendimientos: la disponibilidad de agua durante el ciclo del cultivo y las altas temperaturas durante el período de espigazón y llenado de granos.

En la región centro de la provincia, donde está ubicado el módulo de Manfredi, se registran escasas precipitaciones durante el período de desarrollo del cultivo. Por lo general, los aportes de lluvias ocurren al final del ciclo y fuera del período crítico (el de mayor sensibilidad al estrés).

Bajo esta condiciones, los

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