De un comienzo errático a un final a toda orquesta - Por Leandro Gorrín (*)

El año había arrancado mal, pero la intensa demanda desde China, el papel de los fondos especulativos y la influencia de La Niña apuntalaron los precios.

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31deDiciembrede2010a las07:58

e3 vlllllllllllº1.Está por concluir un nuevo año calendario y, como es costumbre, se suelen repasar los hechos más importantes ocurridos en el transcurso del mismo. 2010 arrancó mal para los mercados agrícolas desde el punto de vista de los precios, los cuales estuvieron prácticamente “planchados” a lo largo del primer semestre.

Lo opuesto se daba desde lo productivo, ya que se alcanzaba una cosecha récord de soja a escala global y una de las más altas de la historia en maíz. Para completar el panorama, la crisis financiera se hacía sentir fuertemente en algunos países europeos, lo que dilataba el proceso recesivo que venía arrastrando la economía mundial desde hacía un par de años. El dólar se fortaleció a raíz de estos sucesos y condicionó aún más negativamente el comportamiento de las cotizaciones.

Al promediar el año, una severa sequía en la zona del Mar Negro provocaba un rally en los precios del trigo que, moderadamente, contagió a los demás mercados para comenzar a revertir las bajas. El clima también jugó su carta en Estados Unidos, donde los cultivos comenzaron a evolucionar desfavorablemente en los meses previos a la recolección. La cosecha de granos gruesos en ese país no fue tan grande como se esperaba y esto ayudó aún más a sustentar lo que todavía en ese momento era una tímida suba.

Apareció el gigante. Finalmente, la intensa demanda de productos agrícolas desde China y la gran afluencia de fondos especulativos hacia estos mercados fueron los que terminaron consolidando la tendencia ascendente a partir de octubre. La voracidad compradora del gigante asiático no se limitó a la adquisición de poroto de soja y sus derivados, expandiéndose también hacia cereales como maíz y trigo, que tradicionalmente no formaban parte de su canasta de importaciones.

Los especuladores, por su parte, potenciaron el impacto de estos sucesos al volcar masivamente sus inversiones hacia activos más riesgosos como pasaban a ser las commodities en ese momento, al tiempo que la economía se estabilizaba.

Ya sobre fin de año, se fueron confirmando ciertos temores respecto a la escasez de precipitaciones en Sudamérica por el fenómeno de “La Niña” y comenzó a vislumbrarse la posibilidad de una dura batalla por conquistar área de siembra en Estados Unidos en los próximos meses. Ambos factores sirvieron para apuntalar aún más la firmeza de las cotizaciones en Chicago, con lo cual se anticipa un comienzo de 2011 muy positivo en materia de precios.

Del otro lado de la balanza, el productor local seguirá muy de cerca la evolución del clima, sobre todo en algunas regiones del país que presentan un déficit hídrico más que preocupante. Así que, a esperar que lleguen las lluvias pero sin desesperar que el mercado ofrece un futuro próspero.

(*) Analista de mercado de fyo.com

La Voz del Interior

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