Prácticas para mantener el nivel de materia orgánica del suelo
Muchas de las técnicas para aumentar el secuestro de carbono en el suelo utilizan tecnologías activas y pueden ser implementadas de manera inmediata.
26deMarzode2011a las11:30
La pérdida de materia orgánica o carbono orgánico del suelo es un indicador de degradación del mismo debido a que interviene en la mayoría de los procesos químicos, físicos y biológicos. Sin embargo, existen muy pocos datos de la evolución del carbono orgánico en los suelos del área subhúmeda templada bajo siembra directa.
En general se realizan análisis de suelo puntuales para determinar dosis de fertilizantes a aplicar en determinados cultivos. No se tiene en cuenta las rotaciones ni el porcentaje de participación de las gramíneas y de las leguminosas en la historia agrícola de los suelos.
En esta zona existe el concepto generalizado de que el barbecho limpio es la mejor manera de conservar la humedad en el perfil del suelo para el cultivo siguiente. Se deja el suelo con rastrojos, mayormente de soja, en superficie que no disminuyen el efecto erosivo de la gota de lluvia. Pero en los últimos años se ha comprobado que los vientos en los meses invernales han sido tan intensos como para producir voladuras del rastrojo de maíz, dejando el suelo totalmente desnudo.
Como consecuencia de esta situación se realizó un trabajo de seguimiento sobre suelos con distintos años de siembra directa en las localidades de Totoral y de La Lagunilla, centro-norte y centro de Córdoba, respectivamente. Durante un año y en situaciones de campo se realizaron en forma mensual análisis de suelo. Dentro de los tratamientos había lotes con cultivo invernal y otros con barbecho limpio en cada establecimiento.
Los resultados se compararon con el suelo de monte existente en cada uno de los establecimientos. Los cultivos invernales son trigo en Totoral y avena en La Lagunilla.
Los suelos del establecimiento ubicado en Totoral presentan pérdidas de carbono orgánico respecto del monte que van del 4 al 21% en los primeros 20 centímetros de suelo. Las menores pérdidas (4%) se dan en un suelo que posee 7 años de siembra directa; cultivo invernal en el año en que se llevó a cabo el trabajo y una historia agrícola en la que se registra dos veces el cultivo de trigo y una participación del 50% de gramíneas y del 75% de soja (debido al doble cultivo). Por su parte, las mayores pérdidas se dan en el suelo con 8 años de siembra directa; suelo descubierto durante el invierno, y en cuya historia agrícola hay un cultivo de trigo y una participación de 44% de gramíneas y de 67% de soja.
La Lagunilla
Los suelos del establecimiento ubicado en La Lagunilla, con dos años de siembra directa, lograron ganancias del 2% de carbono orgánico respecto del suelo de monte. Estos suelos tuvieron un cultivo invernal; un año de cultivo de cobertura (avena); 100% de gramíneas por doble cultivo, y un 33% de soja en su historia agrícola. En cambio, en el suelo con cinco años de siembra directa se comprobaron pérdidas del 3% de carbono orgánico respecto del monte, con 1 año de cultivo invernal; 67% de gramíneas, y 33% de soja en su historia agrícola.
Los datos manifiestan que los cultivos invernales de cobertura disminuyen las pérdidas de carbono orgánico de los suelos ubicados en la zona subhúmeda templada de la Argentina. Esta zona se caracteriza por tener fuertes vientos durante la época invernal, momento en que los suelos están descubiertos, provocando erosión de suelo.
La zona se caracteriza por tener las lluvias concentradas en la época primavera estival, por lo que el rendimiento de los cultivos depende de las precipitaciones.
En cuanto a la humedad en los establecimientos estudiados no se encontraron mayores niveles de humedad en los suelos con más años de siembra directa. La conservación del agua en el suelo se relaciona directamente con las precipitaciones y con el conte
En general se realizan análisis de suelo puntuales para determinar dosis de fertilizantes a aplicar en determinados cultivos. No se tiene en cuenta las rotaciones ni el porcentaje de participación de las gramíneas y de las leguminosas en la historia agrícola de los suelos.
En esta zona existe el concepto generalizado de que el barbecho limpio es la mejor manera de conservar la humedad en el perfil del suelo para el cultivo siguiente. Se deja el suelo con rastrojos, mayormente de soja, en superficie que no disminuyen el efecto erosivo de la gota de lluvia. Pero en los últimos años se ha comprobado que los vientos en los meses invernales han sido tan intensos como para producir voladuras del rastrojo de maíz, dejando el suelo totalmente desnudo.
Como consecuencia de esta situación se realizó un trabajo de seguimiento sobre suelos con distintos años de siembra directa en las localidades de Totoral y de La Lagunilla, centro-norte y centro de Córdoba, respectivamente. Durante un año y en situaciones de campo se realizaron en forma mensual análisis de suelo. Dentro de los tratamientos había lotes con cultivo invernal y otros con barbecho limpio en cada establecimiento.
Los resultados se compararon con el suelo de monte existente en cada uno de los establecimientos. Los cultivos invernales son trigo en Totoral y avena en La Lagunilla.
Los suelos del establecimiento ubicado en Totoral presentan pérdidas de carbono orgánico respecto del monte que van del 4 al 21% en los primeros 20 centímetros de suelo. Las menores pérdidas (4%) se dan en un suelo que posee 7 años de siembra directa; cultivo invernal en el año en que se llevó a cabo el trabajo y una historia agrícola en la que se registra dos veces el cultivo de trigo y una participación del 50% de gramíneas y del 75% de soja (debido al doble cultivo). Por su parte, las mayores pérdidas se dan en el suelo con 8 años de siembra directa; suelo descubierto durante el invierno, y en cuya historia agrícola hay un cultivo de trigo y una participación de 44% de gramíneas y de 67% de soja.
La Lagunilla
Los suelos del establecimiento ubicado en La Lagunilla, con dos años de siembra directa, lograron ganancias del 2% de carbono orgánico respecto del suelo de monte. Estos suelos tuvieron un cultivo invernal; un año de cultivo de cobertura (avena); 100% de gramíneas por doble cultivo, y un 33% de soja en su historia agrícola. En cambio, en el suelo con cinco años de siembra directa se comprobaron pérdidas del 3% de carbono orgánico respecto del monte, con 1 año de cultivo invernal; 67% de gramíneas, y 33% de soja en su historia agrícola.
Los datos manifiestan que los cultivos invernales de cobertura disminuyen las pérdidas de carbono orgánico de los suelos ubicados en la zona subhúmeda templada de la Argentina. Esta zona se caracteriza por tener fuertes vientos durante la época invernal, momento en que los suelos están descubiertos, provocando erosión de suelo.
La zona se caracteriza por tener las lluvias concentradas en la época primavera estival, por lo que el rendimiento de los cultivos depende de las precipitaciones.
En cuanto a la humedad en los establecimientos estudiados no se encontraron mayores niveles de humedad en los suelos con más años de siembra directa. La conservación del agua en el suelo se relaciona directamente con las precipitaciones y con el conte
