Sin acuerdo, EE.UU. quedó a dos semanas de un probable default

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, advirtió que el 2 de agosto se queda sin recursos.

15deJuliode2011a las08:04

Para pánico de la Reserva Federal y del secretario del Tesoro norteamericano, demócratas y republicanos mantenían, al cierre de esta edición, la disputa por el demorado acuerdo para elevar el techo de endeudamiento que tienen permitido, medida sin la cual el gobierno federal podría mostrarse incapaz de pagar a sus acreedores.

Las dilaciones motivaron anoche la intervención del presidente Barack Obama, quien previno a los republicanos que la gente "se cansará" de sus dilaciones, una maniobra destinada a hacerlos responsables directos de una eventual entrada en default. "Pienso que, en un momento dado, los estadounidenses van a perder la paciencia si piensan que [los políticos] están jugando y no toman con seriedad los problemas para resolverlos", afirmó el presidente a una cadena televisiva.

Tanto el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, como el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, previnieron a coro contra el desastre que eso significaría.Incurrir en un default "sería como pegarse un balazo en el pie", dijo el banquero, gráfica metáfora de lo que luego definió como "un golpe autoinfligido", en referencia al temor de que el gobierno demócrata y la oposición republicana no alcancen un acuerdo para elevar el techo de deuda. "Es vital mantener la confianza del mundo", clamó Bernanke, en el comité bancario del Senado.

El funcionario apeló a la drástica imagen de un aumento en la tasa de riesgo norteamericana, pero ni eso sirvió para serenar a legisladores de uno y otro partido que, a pocos metros de donde él estaba, discutían y se reprochaban mutuamente por la aún irresuelta crisis de deuda.

Ayer, la agencia Standard & Poor''s advirtió que "existe al menos una en dos posibilidades" de que podría rebajar la calificación de la deuda de EE.UU. "en los próximos 90 días".

Por ley del Congreso, la deuda pública de los Estados Unidos no puede superar los 14,29 billones de dólares, que fue el tope aprobado por el Capitolio en la última autorización al gobierno federal. En rigor, ese techo se alcanzó ya el pasado 16 de mayo, pero desde entonces Geithner viene haciendo malabarismos financieros para no caer en el precipicio, pero ya advirtió que la magia y los recursos se le acabarán indefectiblemente el 2 de agosto. "No hay más tiempo", insiste el responsable de la economía nacional, quien a diario llama a los legisladores a que "se pongan a trabajar de una vez" para lograr el acuerdo.

La cuestión es grave, pero, aun así, la impresión generalizada aquí es de que, con una buena dosis de angustia -digna de un buen drama- el acariciado acuerdo terminará por lograrse.La razón es política. "Nadie quiere ser responsable de que su país entre en default", prevenía días atrás The Washington Post, con la advertencia, sin embargo, de que es hora de "trabajar en serio" en el tema.

Responsables
"Los republicanos son los que más perderían en caso de que el acuerdo de extensión no se alcanzara", advirtió ayer, en la misma línea, una encuesta de la Universidad Quinnipiac. "El 48% de los votantes responsabilizaría a los republicanos si el techo de la deuda no es elevado, y el 34% se lo reprocharía a Obama", señaló el sondeo.

No es la primera vez que Obama pasa aprietos parlamentarios, sobre todo desde que perdió el control de la Cámara de Representantes a manos de los republicanos. La diferencia hoy está en el cómo del recorte de gasto que los republicanos piden, a cambio de conceder una extensión del tope de deuda. Junto con eso, camina una hipotética suba de impuestos: los republicanos se oponen a cualquier pacto que incluya más presión tributaria.

Al cierre de esta edición, se esperaba una cumbre en la Casa Blanca, con la participación de Obama y los dirigentes demócratas

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