El país pide dilatar el tratado entre la UE y el Mercosur

Pretende que las negociaciones no afecten las elecciones; malestar por las medidas de Moreno.

19deJuliode2011a las08:08

Si desde hace 12 años que el Mercosur y la Unión Europea están negociando un tratado de libre comercio (TLC), ¿qué les afecta esperar unos meses más? Tal vez ésa es la pregunta que se formulan los negociadores argentinos. El comisario europeo de Comercio, Karel de Gucht, dijo ayer en Bruselas que el intercambio de ofertas comerciales, que debía hacerse este mes, quedó postergado por pedido de la Argentina hasta después de las elecciones presidenciales.

"La Argentina no quiere intercambiar propuestas [de liberalización comercial] hasta las elecciones", declaró De Gucht, en un seminario que la UE organizó para periodistas latinoamericanos. "Pero sigue siendo nuestra intención cerrar el acuerdo en 2012", aclaró el funcionario de origen belga. El año pasado, cuando se relanzaron las negociaciones, tras seis años de suspensión, se preveía que el convenio se firmaría en 2011, pero todo se retrasa.

"La Argentina lo prefirió así. Es el efecto de la vida", se refirió De Gucht, para quien es normal que en ciertos países los gobiernos no quieran hacer concesiones en años electorales, dado que en un acuerdo de libre comercio habrá empresarios y trabajadores ganadores y perdedores. "Habrá que ver si se puede firmar después de las elecciones de la Argentina y antes de las de Francia", añadió De Gucht.

Francia es tradicionalmente el país europeo abanderado del proteccionismo agrícola y, en abril próximo, celebrará elecciones presidenciales. En mayo sería la segunda vuelta. Funcionarios de la Comisión Europea reconocieron que incluso será difícil que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, haga concesiones agrícolas antes de pelear por el mismo objetivo que su par Cristina Kirchner, la reelección. "Podemos aguardar otros meses más", reconocen en la Comisión. Incluso bromean que, si la crisis de la eurozona se complica demasiado, tampoco en el resto de 2012 se sellaría nada.

En Bruselas también consideran que habrá que esperar hasta los comicios de octubre para solucionar las trabas para exportar hacia la Argentina. Están más que preocupados por las barreras de hecho que aplica el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que obligan a los importadores a exportar por una cantidad equivalente a la que compran en el exterior. En la Comisión están resignados a que estas medidas que buscan evitar el deterioro del superávit comercial y proteger la producción interna continuarán hasta las elecciones, pero recuerdan que algunos países, como Brasil y China, ya aplicaron represalias contra la Argentina.

No se trata de un castigo específico para la Argentina, pero la UE está analizando quitarla desde 2014 del Sistema General de Preferencias (SGP), mecanismo por el que algunos productos argentinos se benefician con reducciones arancelarias para el ingreso a Europa. Por ejemplo, en 2007, se exportó a la UE con las ventajas del SGP por US$ 1928 millones. Son unos 1200 productos los incluidos en el sistema, entre los que se destacan pescados, frutas, grasas animales y autopartes.

De Gucht explicó que la UE piensa aplicar nuevos criterios para el SGP, para ayudar sólo a los países pobres y no a los considerados de ingresos medios, según la categorización de PBI per cápita que hace el Banco Mundial. Y como varios países emergentes, como la Argentina y Brasil, crecieron en los últimos años ya no son catalogados como pobres.

"Si Brasil deja de estar en el sistema es porque se graduó como país de ingresos medios", ejemplificó De Gucht. De todos modos, aclaró que el Mercosur conseguiría más beneficios que los que la UE le concede en forma unilateral en el SGP si se firma el TLC.

Claro que un acuerdo implica una apertura mutua que no es fácil. La UE, que no acepta negociar los subsidios agrícolas en este

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