Los líderes europeos acordaron un nuevo rescate para Grecia

Inyectarán 109.000 millones de euros de ayuda extra. Habrá menú de opciones para acreedores privados en un intento de default ordenado. También se recomprarán bonos.

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22deJuliode2011a las07:49

Durante una reunión de emergencia celebrada ayer en Bruselas, los jefes de estado de los 17 países miembro de la zona euro acordaron que la mejor salida para Grecia era el fracaso controlado. En el encuentro, fue aprobado un segundo plan de rescate para el país mediterráneo de 109.000 millones de euros, más otros 37.000 millones que deberán ser aportados por los acreedores privados de Grecia en forma de una quita o reprogramación “voluntaria”.

El nuevo paquete de ayuda incluye, además de la inyección de fondos para Grecia, un “default selectivo” o “impago temporal” del 90% de su deuda, y una serie de medidas para intentar impedir que el incumplimiento del país heleno desate una reacción en cadena sobre el resto de la periferia europea en problemas.
Este es el segundo rescate para Grecia en poco más de 14 meses. En mayo del año pasado había recibido un crédito por 110.000 millones de euros que probó ser insuficiente.

El acuerdo de los líderes europeos abre la puerta al primer default de deuda soberana de la zona euro, a casi una década del debut de la divisa europea.
La medida de aplicación más inmediata del plan consiste en la rebaja de la tasa de interés de los préstamos otorgados en el primer rescate a Grecia del 4,5% al 3,5%. También se alarga el plazo de vencimiento desde los 7,5 años hasta un mínimo de 15 años y un máximo de 30, con 10 de período de gracia.

Esta facilidad se extenderá también a Irlanda y Portugal, las otras dos economías europeas que debieron ser rescatadas.

Además, el Consejo de la Unión europea acordó un nuevo préstamo para Grecia de 109.000 millones de euros, que serán aportados por los estados miembro y el FMI.
Las negociaciones más arduas fueron las que se necesitaron para acordar el rol de los acreedores privados en el rescate. Finalmente, se decidió ofrecer un menú de cuatro opciones de quita que según trascendió llegaría hasta el 21%. Los acreedores podrán elegir entre tres alternativas de canje de deuda y una de reprogramación. Además, se espera que otros 12.600 millones lleguen por la vía de un compromiso de los tenedores de bonos de vender sus carteras a precios reducidos dentro de un programa de recompra.
Esa quita a los tenedores de bonos muy probablemente conduzca a una declaración de estado de default para la deuda griega por parte de las calificadoras de riesgo, pero los gobernantes europeos confían en que esa situación dure unos días hasta que se ejecute el canje.

Los comentarios de las calificadoras Moody’s, Fitch y Standard & Poor’s respecto de este segundo rescate son esperados con ansia, ya que si esas tres agencias consideraran a la quita como un default, la desconfianza de los inversores podría golpear a los bonos del resto de la periferia europea, produciendo el temido contagio a Irlanda, Portugal, España e Italia.

Para evitar eso, el paquete de rescate incluye también medidas para reforzar el rol del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, encargado de los rescates europeos. Ese fondo podrá inyectar capital en bancos expuestos a deuda de la periferia, además de poder comprar bonos en el mercado secundario para defenderlos de posibles ataques especulativos.

Por último, el Banco Central Europeo aclaró que seguirá garantizando los títulos griegos que sean defaulteados.


Por Matías Barbería.

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