Adrenalina y pasión por los fierros en una tarde a pleno sol en La Rural

Ayer hubo 72 mil visitantes. Las travesías en 4x4 y el sector de maquinaria agrícola, lo más visto.

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23deJuliode2011a las09:38

Estoy manejando, papi. Adiós, papi. Te voy a chocar, pa”, dice Mateo. Tiene cuatros años y está sentado en un tractor verde gigante. Mientras charla con su padre mueve el volante, aprieta un botón naranja e imita el ruido del motor, “rum, rum, rum”. Ayer en La Rural los chicos jugaron arriba de tractores, cosechadoras y cuanta maquinaría agrícola se exhibe en Palermo. Padre y madres, en cambio, se animaron a desafiar la adrenalina y disfrutaron de las travesías en 4 x4 que ofrecen cuatro marcas de camionetas. El día de sol y la temperatura agradable se prestó para el paseo: ayer visitaron La Rural 72.532 personas, en lo que fue el segundo día con mayor convocatoria desde la apertura.

Cecilia grita. Está sentada en una Toyota Hilux doble cabina, que mientras sube una pendiente parece un avión que quiere despegar en cámara lenta. Cecilia está con su familia a unos 8,5 metros de altura y a 43° del piso. Cuando termina la aventura, cuenta a Clarín : “Sentís euforia y adrenalina. Es algo rarísimo”.

Las travesías en 4x4 son una de las grandes atracciones a cielo abierto: sólo en el stand de Toyota ya hubo 2.200 personas que se animaron a la aventura.

En la carpa de las máquinas Matías Stefanelli camina de la mano de su padre Marcelo y su mamá Mariana. La rueda de la cosechadora es tres veces más alta que Matías. El chico tiene seis años y dice que lo que más le gustó es sentirse arriba de un aparato tan grande. Se acerca a la cosechadora, que parece una nave espacial devoradora de pasto. Sus ojos azules miran con admiración el aparato, le pide a su padre subir y en diez segundos está sentado arriba. Se acomoda en el asiento de cuero negro y agarra el volante. Unos minutos después sube a la nave Marcelo. La familia estuvo todo el día recorriendo la feria. A Matías lo que más le gustó fueron los chanchos.

María Belén, de tres años, espera su turno para poder subir. A ella, la cosechadora le queda aún más grande: es cinco veces su estatura. La nena sube sola los escalones. Su madre sigue de cerca cada paso, en una mano María Belén tiene un globo del canario Tweety. Llega a la cabina y está tan lejos del piso que se larga a llorar de pánico.

Las camionetas son conducidas por pilotos expertos que las manejan como si fuesen una patineta. Una de las pruebas es poner la 4 x 4 casi en dos ruedas. Otra se llama el columpio: son cuatro postes de luz y forman un subibaja. Con una destreza envidiable el chofer se balancea sobre los troncos.

Los chicos menores de 18 años no pueden subir a algunas travesías, pero se quedan abajo escuchando como braman los motores. “¿Viste eso, papi?, ¿Lo viste?, quiero subir”, dice un chiquito mientras señala una camioneta negra suspendida en el aire: es la máquina en plena travesía.

 

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