Cupos y cuotas de mercado, una madeja con distorsiones

Cuando hubo competencia, nunca faltó trigo en la Argentina.

29deJuliode2011a las07:21

La asignación de cupos sobre el saldo exportable es uno de los mecanismos de intervención que el Gobierno nacional aplicó en los últimos años sobre el mercado triguero. Dentro de este esquema, las metodologías de distribución incluyeron variantes y canales diversos: reparto de cuotas entre exportadores (en acuerdo con la Secretaría de Comercio Interior); asignación por listas de productores, por provincias o a cooperativas (ACA y AFA).

Históricamente, las exportaciones locales de trigo comenzaban a registrarse desde dos o tres meses antes de la cosecha nueva hasta el inicio de la próxima. Es decir, se registraban ventas durante más de un año, manteniendo activa a la exportación durante todo ese lapso de tiempo.

De esta manera, se generaba una sana competencia con la molinería y se formaban precios sin descuentos para los productores. Durante este funcionamiento de mercado nunca faltó trigo para el consumo interno.

Sin embargo, en los últimos años, distintos mecanismos intervencionistas en el mercado determinaron cierres y aperturas en las exportaciones que distorsionaron las cotizaciones.

El primer cierre de exportación de trigo se dio en la campaña 2006/2007, durante la cual se registraron muchas toneladas en pre cosecha. Esto sucedió, entre otras cosas, porque los principales productores de trigo del mundo habían sufrido una importante sequía y la Argentina fue un origen muy requerido por los importadores mundiales, que ofrecían buenos precios.

Durante el ciclo 2007/2008, continuaron los problemas productivos en algunos países exportadores competidores, mientras que en la Argentina seguían cerradas las exportaciones. Cuando se abrió el Registro, en sólo dos semanas se anotaron más de siete millones de toneladas, luego de lo cual las retenciones aumentaron y se cerró nuevamente el Registro por un lapso de 10 meses.

Desde la campaña 2008/2009, funciona el sistema de ROE Verde (Registro de Operación de Exportación). Estos permisos son asignados tardíamente, en general, una vez que la producción ya está definida. Así, se genera menor volumen de operaciones forward (entrega con precio a fijar) y, por ende, menor posibilidad de cobertura para los productores, mayor descuento y menor previsibilidad en el negocio.

Este manejo del mercado ha generado que los productores vendan su trigo al 60 por ciento del precio internacional, habiendo llegado este valor al mínimo de 40 por ciento en mayo de 2008. Las mayores diferencias se produjeron en los momentos en los que hubo cierre de Registros de Exportación y subas fuertes de los precios internacionales. De esta manera, las diferencias no pudieron ser captadas por la Argentina que, además, perdió importantes oportunidades de mercado.

Círculo vicioso. A partir de 2006, el Gobierno Nacional comenzó a intervenir el mercado del trigo mediante la entrega de los ROE (Registro de Operaciones de Exportación) y los cierres o aperturas parciales de las exportaciones, iniciándose una nueva modalidad en la comercialización del trigo con la que se le quitó transparencia al mercado.

El Gobierno, a través de herramientas subjetivas (cierre y apertura de exportaciones, ROE verde, llamados telefónicos) incentivó a que los exportadores y molineros no paguen el precio pleno al productor.

Como consecuencia de las intervenciones del Gobierno, los productores transfieren a los molinos harineros y a los exportadores una importante porción de sus ingresos.

El menor precio que percibe el productor por esta transferencia monetaria desalentó a la siembra de trigo.

La acción del Gobierno promueve una mayor concentración de la riqueza (se transfiere dinero de la producción primaria a los exportadores y molinos harineros que, además, reciben subsidios, ahora con atrasos en los pagos).

Debido a estas tr

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