El campo recibe ahora 87% más por la soja que en la convertibilidad

Los datos surgen de un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. La explicación está en la suba internacional de los commodities, que amplificó las ganancias pese a las retenciones.

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02deAgostode2011a las07:46

Veinte años no serán nada para el tango, pero diez años fueron mucho para los ingresos de los exportadores sojeros, los productores y el Gobierno, que cobra 35% de retenciones por cada grano de soja que se exporta desde la Argentina.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), pese a las retenciones, los ingresos del primer eslabón de la cadena, los productores, crecieron 87% para este año. respecto de 2001.

La explicación del incremento, que pudo haber sido mucho mayor, está en el aumento del valor FOB (mercadería puesta en puerto, previa retención a las exportaciones) de la soja, que creció 207% en diez años.

El cálculo se basa en los valores FOB ajustados por dólar libre actualizado en pesos. Este valor para el dólar, que en 2001 alcanzó los $ 4,58 y hoy es de $ 4,16, surge de aplicar la inflación de los precios mayoristas entre ambos períodos, y de ahí se deduce el valor que hubiese tenido el dólar en ese momento, cuando regía la convertibilidad.
Así, el análisis pone de manifiesto los ingresos en términos de capacidad de compra de los productores en el país.

La BCR, que toma los valores de dólar libre de la publicación especializada Márgenes Agropecuarios, aclara que no se incluyen en el cálculo de inflación los precios minoristas “porque el índice de precios al consumidor está muy cuestionado”.
Pero para concluir en una suba del 87%, además, se aplica el componente de retenciones, que en 2001 era de 3,5% y actualmente es de 35%. Restando el impuesto resulta el llamado “dólar agrario”, como se conoce al tipo de cambio efectivo del productor si se aplican las retenciones que pesan sobre los ingresos en dólares, es decir, las exportaciones. Con esta lógica, el análisis explica que el dólar para el productor vale hoy $ 2,70, mientras que en 2001 valía $ 4.58.

Entonces, la explicación del aumento está en una soja que pasó de u$s 170 a u$s 520 FOB en la década y permitió que los productores cobraran hoy $ 1.404 por tonelada, mientras en 2001 obtenían $ 751. Es decir, un 87% de aumento real.
Si bien el incremento es importante, si se descontaran las retenciones actuales (35%) y las de 2001 (3,5%) el ingreso de los productores hubiese crecido 179% en el período.
Como contrapartida al aumento de sus ingresos, los productores postulan la suba de los costos, que va de la mano del aumento de la cotización de los granos.

Según Guillermo Villagra, de la consultora Openagro, considerando solamente los costos directos, que incluyen semillas, fertilizantes y agroquímicos, el aumento de 2001 a la fecha alcanzó el 54%. Mientras que el factor que más subió fue el fertilizante, si se considera el costo de la tierras –cuando se trata de agricultura sobre campos arrendados– la suba es aún mayor: los alquileres subieron 50% desde 2002.

Es decir que las retenciones y el aumento de los costos de producción licúan gran parte de la suba del precio internacional de los granos y el efecto de la devaluación sobre los ingresos del productor.

Aún así, el negocio vivió una década de franca expansión. La superficie implantada con soja creció 72.6% entre 2001 y 2011 y la cosecha de soja nacional, con vaivenes por el impacto de la sequía, aumentó 86% en el período. En la década, el Gobierno aumentó tres veces las retenciones a las exportaciones.

Por Julieta Camandone.

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