No se detiene la fuga hacia el dólar y marcaría un nuevo récord

Es más intensa que en períodos preelectorales anteriores y está liderada por ahorristas minoristas.

02deAgostode2011a las07:59

Aunque en muchos países se deprecia y los inversores se desprenden de él, en la Argentina los ahorristas no sólo no pierden su tradicional predilección por el dólar norteamericano, sino que, además, parecen no tener miedo alguno a un eventual default norteamericano. De hecho, si la tendencia continúa, podría batirse en 2011 el récord de fuga de capitales o dolarización de los últimos años.

La fuga alcanza este año una intensidad sin precedentes en los procesos preelectorales anteriores y amenaza alcanzar el nivel récord que tuvo en 2008, en medio del estallido de la crisis internacional, la disputa entre el Gobierno y el campo y la reestatización de las AFJP.

Las estadísticas privadas indican que en el primer semestre la fuga de capitales habría totalizado unos 10.100 millones, y a ese ritmo podría haber superado al mes pasado los 11.410 millones que se fugaron en todo 2010. En 2008, la dolarización sumó 23.098 millones.

En 2007, durante el inicio de la crisis hipotecaria en los Estados Unidos y el proceso electoral presidencial en la Argentina, escaparon hacia el billete norteamericano fondos por el equivalente a 8880 millones. En 2009, fueron 14.123 millones, con la profundización de la crisis en los países centrales y las elecciones de legisladores nacionales aquí.

En un trabajo presentado hace pocos días en una reunión del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral, Carlos Melconian destacó las diferencias entre el proceso actual y los de los años previos. Allí detalló que en 2007 dos tercios de los fondos dolarizados eran de operadores mayoristas, mientras que el resto correspondía a los minoristas.

En 2009 y 2010, las cifras se repartieron por mitades. En cambio, ahora, el 80% de las compras son de minoristas. "Nos está corriendo el chiquitaje, que retira los plazos fijos en pesos y se pasa a dólares", confiesa un banquero que prefiere que no se revele su nombre.

El economista Miguel Kiguel (Econviews) dice que ese cambio de moneda de los ahorros "es lo que hizo que se registre una suba suave todavía en los intereses que se pagan por los depósitos en pesos", y algo similar sostiene Luciano Laspina, economista jefe del banco Ciudad.

Tanto Melconian como Kiguel y Laspina coinciden en que no hay una crisis a la vista, pero sí que parece consolidarse una tendencia. "La gente parece que se siente más tranquila si se queda con dólares en lugar de pesos", señala Kiguel.

Laspina, por su parte, dice que en años anteriores había otros indicadores, porque la entrada de dólares al país por la balanza comercial era mayor y la inflación, más baja: "Hay gente que se pregunta cuánto tiempo más puede mantenerse el dólar planchado con un 25% de inflación anual".

Señales de nerviosismo
El superávit comercial se reduce porque las importaciones crecen mucho más rápido que las exportaciones, en particular por el fuerte incremento de la compra al exterior de energía y combustibles. De ese modo, según calcula el Banco Ciudad, este año el saldo favorable de la balanza comercial se reduciría a 9000 millones de dólares, contra 12.000 millones promedio de los últimos años. Melconian calcula un superávit similar, de unos 10.000 millones.

Además, varios son los analistas que creen que la economía se mueve hacia una situación menos cómoda, con mayores tasas de interés, menos incentivos para invertir en pesos y creciente presión cambiaria. "Claramente, todo se mueve hacia un escenario menos cómodo", dice Kiguel. "Se han acumulado presiones cambiarias, y la gente querrá ver cómo los soluciona el próximo gobierno", apunta Laspina.

El trabajo de Melconian dice que la gran entrada de fondos por las exportaciones del agro, que el llama "agrodólares", es la ga

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