Radar sobre las malezas resistentes

La REM es una red que funciona como un sistema de alerta y detección para el estudio de los casos sospechosos. El manejo de malezas en siembra directa (SD) previo a la aparición de la tecnología RR estaba basado en el uso de productos químicos de barbecho, de los cuales el glifosato y el 2,4 D constituían los pilares fundamentales.

05deAgostode2011a las11:18

La dosis de glifosato no superaba, en general, los tres litros/hectárea/año y su costo ascendía a unos seis dólares el litro. En el ciclo del cultivo, los herbicidas más frecuentemente utilizados eran el Scepter, Pivot, Preside, Spider (residuales) y Clorimuron en mezcla con 2,4 DB como pos emergente.

Todos estos herbicidas (excepto el 2,4 D) comparten el mismo modo de acción: inhibición de la ALS. Esta característica provocó la aparición de resistencia en Amaranthus sp. (ataco o yuyo colorado), lo que en la campaña 95-96 provocó cuantiosas pérdidas de productividad en la provincia de Tucumán.

Esta especie se constituyó en el primer registro oficial de malezas resistentes en Argentina y rápidamente se difundió por el sureste de la provincia de Córdoba. La tecnología RR en soja se transformó en una herramienta fundamental para solucionar este problema, con lo cual la resistencia de malezas a herbicidas quedó en el olvido por una década.

 Otra práctica de esta etapa era el uso de graminicidas (fop y dim) como herbicidas pos emergentes para el control de gramíneas, sobre todo para Sorghum halepense (sorgo de alepo). También existía un arsenal de productos pos emergentes de contacto que se utilizaban sólo con malezas al estado de plántula, y el grupo de las cloroacetamidas que representaban herbicidas preemergentes que podían usarse en algunos lotes específicos o como complemento de los mencionados anteriormente.

Era indispensable tener un conocimiento de las malezas presentes en los lotes para definir qué herbicida usar para el control de cada maleza. La planificación de los herbicidas era primordial para lograr el éxito del cultivo. El costo aproximado del control de malezas estaba en torno de los 80 dólares por hectárea, siendo el rubro más costoso dentro de la terapéutica del cultivo.

 Uso de la tecnología RR. Con la irrupción de la tecnología RR se generalizó una gran simplificación del sistema. El glifosato se transformó en un herbicida de uso durante todo el año, previo y posterior a la siembra, y con el cual el tamaño de la maleza no es una limitante para su control. Se eliminó el uso de herbicidas residuales y de graminicidas, y con esto se redujeron enormemente los costos del control de malezas. También se simplificó la programación y los conocimientos necesarios para el control de malezas en diferentes ambientes.

 Gracias a esta tecnología prácticamente se eliminó la competencia que ejercen las malezas en los agro ecosistemas por los recursos agua, luz y nutrientes, se elevaron los rendimientos y se focalizó la terapéutica vegetal en el manejo de organismos que se alimentan del cultivo, como insectos y hongos. Hubo un gran desarrollo de nuevas moléculas en insecticidas (IGR, diamidas) y se generalizó el uso de fungicidas (estrobirulinas, triazoles).

En general, se asocia la degradación del ambiente productivo con la caída de los niveles de materia orgánica, cobertura de suelo, porosidad, etcétera. La rotación con el cultivo de maíz es la clave para mantener en buenos niveles los parámetros anteriormente mencionados. Con la incorporación de la tecnología RR al cultivo de maíz aumentó la presión de selección que se ejerce sobre las poblaciones de malezas aún en campos rotados, con manejos racionales de suelo.

 Tolerancia y resistencia. El uso reiterado de la tecnología RR condujo a dos cambios en las poblaciones de malezas en los lotes:

 Por un lado aumentaron las poblaciones de malezas tolerantes a glifosato (Gomphrena, Parietaria, Co

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