Prevén que más inversores se vuelquen a la compra de campos

Podría haber más demanda como refugio ante la crisis; presión sobre los precios.

11deAgostode2011a las07:40

La crisis que hoy golpea a los mercados internacionales por la situación en Europa y la desconfianza en la marcha de la economía de los Estados Unidos podrían tener un impacto positivo sobre un bien cada vez más escaso y valorado en el mundo: la tierra.

Según referentes del negocio inmobiliario rural, en el caso particular de la Argentina esta situación podría provocar que en un mercado que ya viene con poca oferta haya aún menos tierras disponibles para la venta.

Además, según los especialistas, mientras ocurre lo anterior, podría haber inversores locales de diversas actividades que, buscando un refugio más seguro y tangible para su dinero, decidan poner plata en el negocio de la tierra.

En ambos casos, los precios de los campos exhibirían una importante firmeza. De hecho, los actuales valores ya se encuentran en niveles récord para la mayoría de las zonas productivas. A modo de ejemplo, según datos de Compañía Argentina de Tierras (CAT), en Pergamino y la zona del norte bonaerense, donde están las tierras más ricas del país, una hectárea de campo que en 2001 valía unos 3000 dólares, en mayo pasado ya promediaba los 17.000 dólares.

"La sensación que tenemos varios operadores es que esto ya está impactando. Está muy fresco en la memoria de los inversores las consecuencias de la crisis financiera de 2008, que dejó tecleando a varios y hundió a otros, y las heridas aún no cicatrizaron. Esto hace que tengamos más de un inversor con bastante ansiedad por colocar su dinero en activos fijos o en la economía real", dijo a La Nacion Mariano Maurette, responsable del negocio de campos de Alzaga Unzué & Cía.

Maurette proyecta que el actual contexto le dé aún más firmeza a los precios de la tierra. "Por ahora no tiene consecuencias visibles en los precios, pero está claro que, en estas circunstancias, quien encuentra el campo que estaba buscando es capaz de no dejarlo pasar aunque tenga que pagarlo algún dólar de más. Esto no significa una suba, sino un escenario de firmeza en los precios", señaló.

En su opinión, existe la posibilidad de que se restrinja la oferta y, en paralelo, haya una mayor presión de la demanda. "Los vendedores se limitan a quienes tienen necesidad de hacerlo o saben bien qué van a hacer con el dinero. Como contrapartida, no debe descartarse que aumente la presión de la demanda. Esto es algo que ya empieza a notarse", señaló.

Para Marcos Lanusse, consultor, podría haber un impacto alcista en los precios. "La situación de inestabilidad e incertidumbre en los mercados financieros internacionales provoca en nuestro mercado local que haya cada vez menos oferta de tierras a la venta. Esto, en el mediano plazo, puede tener un impacto en los precios y provocar una suba", explicó.

Poca oferta
Lanusse coincidió con Maurette en que quienes sacan un campo a la venta son aquellos que realmente tienen una decisión tomada.

"Sólo venden aquellos que tienen definido con precisión y muchas veces calzando en forma simultánea la operación de venta de su campo con la reinversión de ese dinero en otro activo. Por lo tanto, si la oferta de campos a la venta continúa decreciendo y la demanda por la compra sigue sostenida, seguramente observaremos que llegaremos a fines de 2011 con subas que oscilarán, de acuerdo con las distintas zonas productivas, en un promedio del 20% respecto de los valores promedio de 2010", subrayó.

Por su parte, para Roberto Frenkel Santillán, integrante de Bullrich Campos y presidente de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales, la crisis internacional podría en un principio ocasionar un "mercado retraído y temeroso". No obstante, los inversores verían la tierra como el "gran refugio" de capital. "Al principio habrá un mercado retraído, temeroso o expect

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