Nuevas dudas sobre el crecimiento de Europa arrastraron al mercado

El Merval descendió 0,2% pero los bonos nominados en pesos y que ajustan por CER descendieron hasta 4%. El cupón atado al PBI en pesos fue el único que no experimentó un retroceso, si bien ganó sólo 0,2%

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17deAgostode2011a las07:13

De las estaciones del año, la primavera es quizás la que ostenta mayor fugacidad. Lo saben los meteorólogos, pero también, desde ayer, los inversores, que asistieron a la caída de las pocas expectativas que habían germinado en los últimos días. El invierno de la desconfianza y el descontento volvió a imponer ayer su categórica existencia y dejó con bajas dosis de reacción al pesimismo.

En Wall Street, el índice Dow Jones perdió 0,7% mientras que el índice S&P 500 retrocedió 1%. En la región, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, Brasil, perdió 0,65%, mientras el Merval retrocedió 0,2% con bajas destacadas para Grupo Galicia, Edenor y Banco Macro.
Varios eventos sumaron para restar en los valores de plaza.

Por un lado, en su esperada cumbre de París, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, propusieron un impuesto sobre las transacciones financieras y un gobierno común de política económica para frenar la crisis de deuda, pero no ahondaron en los interrogantes que plantea el millonario fondo de rescate del bloque. En opinión de los analistas, tampoco mostraron intención de financiar la crisis de deuda mediante la emisión de eurobonos que era la principal especulación que circulaba por los pasillos de la bolsa. “Los propuestas decepcionaron porque no abordaron los problemas ni el hecho de que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF por su sigla en inglés) no tiene los recursos suficientes para comprar deuda, ni cómo la zona euro puede retomar el crecimiento”, señaló Marc Chandler, jefe global de estrategia de Brown Brothers Harriman en Nueva York. “Los inversores llegaron a esta cumbre con bajas expectativas y ciertamente se encontraron con esas bajas expectativas”, aseguró Chandler.

Los inversores también se mostraron desconfiados en el futuro inmediato después de que se conocieran los datos del crecimiento del PBI de la zona euro, que tras registrar un alza de 0,8% entre enero y marzo, aumentó únicamente un 0,2% entre abril y junio. A ello hubo que agregarle los magros datos de crecimiento en Alemania.
Precisamente, la “locomotora” de Europa, que contaba con previsiones en torno al 0,5%, se quedó en el segundo trimestre en un 0,1%, el dato más bajo desde comienzos de 2009, cuando las repercusiones de la crisis financiera y económica internacional alcanzaron su punto más alto en el país.

“Esto es una directa consecuencia del error de la política económica seguida ante la crisis de deuda por el Banco Central Europeo –con la conformidad del Eurogrupo (ministros de economía de los 17 países miembros)– la cual consiste en solicitar a los países miembros en problemas increíbles ajustes fiscales”, señaló el economista Luis Palma Cané de la consultora Fimades.

“Lógicamente –y tal como lo indican la teoría y la experiencia– el producto de estas exigencias son menores niveles de actividad, mayores déficits, más desempleo y crecientes disturbios sociales, por lo que lo correcto hubiera sido estimular primero el crecimiento y el empleo para luego si, una vez logrados estos objetivos, encarar la reducción del déficit”, señaló Cané. Los inversores tampoco prestaron mucha atención a las noticias macroeconómicas mixtas difundidas en Estados Unidos, entre las que destacó el aumento del 0,9% de la producción industrial en julio.

Por Julián Guarino.

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