La Argentina certificada

En la decimonovena edición del Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), quedó en claro que hay cada vez más gente preocupada por encontrar alternativas a la problemática de cómo producir en forma sustentable más alimentos para una población mundial que crece a pasos agigantados.

20deAgostode2011a las07:54

Ante esta situación, investigadores y empresas analizaron las alternativas que brinda la Agricultura Certificada, el proyecto impulsado por Aapresid al que se suman productores, universidades e importantes compañías.

En un panel sobre este tema, compartieron su visión y objetivos, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA, de Arcor y Basf Argentina.

“Nuestros esquemas actuales de producción no pueden continuar como se vienen desarrollando. Estamos frente a un problema concreto que revela que los recursos naturales son finitos y pueden agotarse”, dijo a Clarín Rural Sebastián Senesi, subdirector del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Fauba.

Para el investigador, se han logrado avances importantes en la definición de los conceptos de sustentabilidad económica y social de la generación de alimentos, pero resta profundizar en la sustentabilidad ambiental. “En este punto es clave la tarea de las políticas públicas. El Estado es quien debe plantear las reglas de juego. En este momento, las regulaciones son difusas. Debemos plantear normas claras para saber cómo somos sustentables”, agregó Senesi.

En referencia al uso de recursos para la generación de alimentos, el investigador opinó que los técnicos y productores están habituados a cuantificar y manejar los activos físicos, pero que el gran desafío es cuantificar también los activos intangibles como verdad competitiva. “Tenemos que pensar en la agricultura y sus consecuencias, especialmente la deforestación, las erosiones hídricas y eólicas, el uso de la tierra, la economía del agua y el trabajo esclavo, entre otras tantas variables relacionadas con esta actividad”, refirió.

Por su parte, Gastón Fernández Palma, presidente de Aapresid, dijo que el proyecto de Agricultura Certificada pensado en la Argentina se desarrolla en un contexto internacional en el que el consumo de soja aumentó 52 por ciento en la última década. “Los rendimientos son cada vez más importantes en términos de la demanda. Sólo se puede aumentar la producción creciendo en kilos por hectárea o incrementando la superficie en los distintos sistemas”, detalló.

Para el dirigente, es necesario trabajar en la búsqueda de estrategias de descomoditización. “Es el único camino viable para sostener las exportaciones alimentarias”, opinó.

Fernández Palma aseguró que la Agricultura Certificada es la evolución de la siembra directa, debido a que en los años que llevan adelante trabajando con este sistema, se obtuvo en la superficie agrícola un 96 por ciento menos de erosión hídrica y un 66 por ciento menos en el uso de combustibles, mejora de la materia orgánica y, en consecuencia, mejores suelos.

“Es una gestión de procesos y no de productos. El objetivo es brindar herramientas para una gestión agronómica y empresarial profesional, a través de un registro ordenado de información y el análisis de indicadores de calidad.

Por su parte, Diego López Casanello, presidente de Basf Argentina, dijo que desde la compañía están convencidos de las oportunidades que abre el camino de la Agricultura Certificada.

Y precisó que, para transitarlo, se deben sumar acciones en lo que considera los tres pilares de la sustentabilidad: economía, ambiente y responsabilidad social.“La clave está en el equilibrio de estos tres aspectos. Encontramos en la certificación de las prácticas agronómicas y de gestión de la empresa una magnífica opción”, indicó.

Y agregó que desde Basf lo consideran un conjunto imprescindible de buenas prácticas.

Lueg

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