Paraguay busca gravar las exportaciones de granos

El presidente paraguayo, Fernando Lugo, está apuntando los cañones hacia el poderoso sector sojero al resurgir un polémico proyecto que grava las exportaciones de granos, que los productores afirman les restará competitividad.

24deAgostode2011a las07:24

La iniciativa anticipa una profundización de tensiones entre ambos bandos, que nunca tuvieron una relación armónica, en parte por la intención temprana del Gobierno de aplicar nuevos impuestos a un grupo que creció vertiginosamente la última década con una débil presión fiscal.

El proyecto elaborado por un senador aliado del presidente socialista propone gravar con una tasa del 6% las exportaciones de soja, maíz y girasol en estado natural, sobre una base imponible que puede ser modificada en circunstancias especiales. El pago puede suspenderse por un desastre natural.

«Éste es el único país donde (los productores de granos) prácticamente no pagan impuesto», dijo el senador del Partido Liberal, Ramón Gómez, autor de la iniciativa.

«En estos últimos años tuvieron superproducción y ellos no reparten y no comparten eso con otros sectores», agregó.

Paraguay produjo un récord de 8,4 millones de toneladas de soja en el ciclo 2010/2011, en una superficie de 2,8 millones de hectáreas que se quintuplicó desde comienzos de la década de 1990. La producción de maíz alcanzó los 3 millones de toneladas y la de girasol, unas 123.000 toneladas.

El negocio de las exportaciones del principal producto de renta del país está en manos de las multinacionales Cargill, Archer Daniels Midland y Bunge, y las ventas externas de soja, que actualmente no están gravadas, generaron divisas por u$s 1.590 millones en 2010.

El proyecto para crear el impuesto entró en marzo al Parlamento, pero la polémica sobre su tratamiento se renovó los últimos días, en momentos en que el Gobierno manifiesta su urgencia por recaudar más para financiar el Presupuesto de gastos de 2012, que presentará al Congreso en septiembre.

Los productores iniciaron una serie de reuniones con líderes de bancada buscando un rechazo, en tanto Gómez, que espera una definición este año, anunció una audiencia pública el próximo mes buscando sumar adeptos entre los senadores de la oposición, que son mayoría en el Legislativo.

La ofensiva fiscal tomó como ejemplo el modelo de la Argentina, donde las altas tasas que tienen las exportaciones de granos, en especial de soja, provocaron un duro enfrentamiento entre los productores y el Gobierno.

Funcionarios paraguayos argumentan que el país tiene la presión tributaria más baja de la región y una de las más débiles del mundo, pese a una reforma fiscal aprobada en 2004 que no ha podido ser implementada completamente ni solucionó el problema de la alta evasión impositiva.

Según el viceministro de Tributación, Gerónimo Bellasai, el sector agropecuario aporta un 2,5% a la estructura impositiva del país, una contribución -a su juicio- poco justa dado que es responsable del 36% del PBI.

Los productores sostienen, en cambio, que la cadena agrícola aportó u$s 734 millones al fisco en 2010, que el sector agroalimentario aporta una tercera parte de los recursos que recibe el Estado y que los impuestos del agro no se registran adecuadamente.

El Ministerio de Hacienda trabaja también en un proyecto para modificar el impuesto a la renta de las actividades agrícolas (IMAGRO), que representa apenas un 0,5% de los ingresos gracias a un beneficio fiscal implementado años atrás.

«Tendríamos que plantear las dos cosas en paralelo. Y (el impuesto a los granos) es una cuestión muy puntual a una actividad que en este momento está teniendo un alto rendimiento y necesita dejar un beneficio», dijo Bellassai.

Paraguay exporta alrededor del 70% de su producción de soja en granos y el Gobierno espera recaudar unos u$s 120 millones anuales con el nuevo impuesto.

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