Bajo stock, buen precio y una proyección ganadera compleja

La ganadería nacional sigue estancada, pero ahora en un año sin mayor renta como para impulsar la recuperación. Todo el recorrido por cada categoría, sumado a la necesidad de “rentabilidad y seguridad“ es lo que regionalmente y en el país marcan el rumbo de una posible salida.

25deAgostode2011a las09:49

Pasa el tiempo y nada cambia en la ganadería. Pocos animales, buenos precios, pero poca perspectiva de cambio estructural político que pueda acompañar la invitación a reafirmar la producción en este rubro.

“Los mercados siguen dominados por una clara escasez de hacienda, lo que indudablemente se traduce en la mejora de precios en todas las categorías, tanto en las cabezas con destino a faena, como también a invernada y cría”, inicia así su análisis Rogelio König, referente el sector dentro de la Cooperativa Guillermo Lehmann.

Es así que en lo que se refiere a las últimas semanas, demuestra un aumento de precios en la categoría de vacas gordas para conserva y manufactura, la cual “sigue siendo la vedette” del sector, siendo lo más buscado por los operadores y productores. En el mismo sentido, el rubro de consumo liviano y mediano, “también sufrió una diferencia favorable de precio, así como el novillo de exportación, que en la semana pasada ya trepó a los 16 pesos por kilo de carne”.

Siguiendo con el detalle de valoraciones, cabe destacar que la invernada sigue “muy buscada, porque es un momento en que la zafra ya terminó y la nueva camada de terneros va a aparecer recién a principios del año que viene, con lo cual se sostiene la demanda”
Es en las ferias donde queda demostrada la baja cantidad de animales disponibles. “La oferta es moderada para la demanda muy activa, lo cual se manifiesta en cada remate en las tribunas de la venta”, pero esta situación no se restringe a lo que son las razas de carne, sino que también incluye a la hacienda para tambo.

“Aunque las industrias han disminuido el precio a los productores, la vaquillona Holando sigue muy demandada, sobre todo la ternera y la vaquillona para entorar, teniendo muy buenos valores, a pesar que las que están pariendo o ya lo hicieron tuvieron un retroceso en el precio, más allá que no abunden en el mercado”. Para König aquí también entra en juego una estrategia comercial, ya que a pesar de la baja en las liquidaciones, lo que más vale es el capital que tiene cada tambero. “Hoy nadie quiere vender sus vaquillonas, con muy buena genética y por eso nadie se quiere desprender de su ternera bien lograda y todo esto hace que sea una categoría que falte en el mercado y que seguramente cuando lleguemos a los meses de primavera esto se va a potenciar aún más”, consignó el especialista.

EL ENGORDE, COMPLICADO
Según su mirada, König estima que “los feedlots están tropezando con el inconveniente de no conseguir la cantidad de terneros necesarios para reponer la hacienda que ya vendieron, a precios favorables como para poder seguir incursionando en este sistema de engorde a corral, así que la situación para ellos es un tanto engorrosa”. En el mismo sentido, “los engordadores a pasto deben pagar un sobreprecio por la invernada de un 30 a un 35 por ciento superior a lo que logran por la hacienda terminada”, sin embargo, es preciso añadir que “como este es un negocio a largo plazo, de alguna manera pueden pagar la diferencia para tener a los terneros en el potrero que es lo más importante para resguardar y así hacer al negocio sustentable en el tiempo”.
En definitiva ya no se trata de criar, de engordar y de vender, sino de saber con precisión cuándo y de qué manera hacerlo para perder lo menos posible y asegurarse la continuidad en un negocio que repunta, pero con lenta proyección.

UN FUTURO MEDIATO
Toda esta situación que no puede dejar de lado la especulación, permite trasladar la realidad vigente en el tiempo.
“Creo que

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