La densidad de siembra y su resultado económico

Más de 90 técnicos y productores asistieron a la Primera Jornada sobre densidad de siembra en soja organizada por la Facultad de Agronomía de Rosario. Diferentes especialistas concluyeron que una alta densidad de siembra no evita la resiembra y está lejos de ser una decisión adecuada desde el punto de vista económico.

26deAgostode2011a las12:13

La densidad de siembra es la práctica de manejo que determina la capacidad del cultivo para captar recursos. Impacta sobre la captura y utilización de radiación, agua y nutrientes, y afecta el poder alcanzar coberturas uniformes desde etapas tempranas, especialmente en períodos críticos del cultivo. Además produce efectos directos sobre el rendimiento, e incide en la proliferación de plagas, la aparición de malezas y la presencia de enfermedades.

El primero en abordar el tema fue el Ing. Diego Pérez de CREA, quien buscó clasificar las variables que influyen en el rendimiento del cultivo de soja: fecha de siembra, grupo de madurez, variedad, espaciamiento entre surcos y densidad de siembra. “El mecanismo de respuesta a la densidad por parte del cultivo es la competencia por satisfacer una demanda. Esta competencia y búsqueda de compensación influyen en la ramificación de las plantas. La densidad de siembra impacta sobre la radiación incidente sobre el cultivo, lo que determinará el área foliar. Esa radiación interceptada por las plantas impactará sobre la materia seca acumulada por el cultivo y directamente en los rindes”, afirmó.

Diferentes grupos CREA de Santa Fe llevaron a cabo una red de ensayos con el objetivo de determinar el impacto de diferentes densidades de siembra en soja de primera, estableciendo interacciones entre espaciamientos entre surcos, densidades de siembra, grupos de madurez y rindes. Se realizaron, en total, ensayos con semillas curadas en 33 campos de 18 localidades, con 11 variedades comerciales diferentes.

Analizando los resultados, se concluyó que con 16 a 20 plantas por m2 se obtuvo, en promedio, el 98% de rinde máximo. Entre 5 y 15, y 21 y 30 plantas por m2 se obtuvo, en promedio, el 97% de rinde máximo. Y con más de 31 plantas por m2 los rindes alcanzados en promedio no superaron el 96% del rinde máximo. Estadísticamente, las variaciones en densidad de siembra no produjeron diferencias significativas en el rendimiento del cultivo. Sin embargo, a nivel productivo, variaciones de rendimiento del 3 al 11% implican de 60 a 500 kg/ha de diferencia por efecto densidad. Otro resultado significativo es la mejora en un 20% en la densidad de plantas con semillas curadas en todas las variedades.

Por otro lado, a mayor densidad de plantas por hectárea se registra una disminución del área foliar por planta. Pruebas realizadas con diferentes variedades comerciales de grupo 3 y 4 sembradas con más de 30 plantas por m2 no lograron aumentos de área foliar total.

Un relevamiento presentado por asesores de AACREA de la zona sur de Santa Fe dejó ver que éstos utilizan, para grupos 3 y 4, un rango comprendido entre 28 y 32 plantas por m2, y por lo tanto no logran el área foliar ideal.

La densidad de 20 plantas por m2 requiere aproximadamente unos 18,2 U$ menos de inversión por hectárea que la de 30 plantas por m2. El mismo ahorro se genera también en fertilizantes, agroquímicos, semillas y labores.

Densidad, sanidad y resultados:

El Ing.Palle Pedersen, Gerente Técnico de tratamiento de semillas de Syngenta, quien trabaja en la sede de Iowa, EE.UU., se refirió al incremento en la mortalidad de plantas cuando se utilizan densidades demasiado altas. Según explicó, existe un punto donde la densidad es la óptima para cada variedad y ambiente. “Es un error estratégico optar por una alta densidad, ya que esto no impide tener que resembrar por la alta mortandad

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