La retención sigue discutida - Por Ignacio Iriarte (*)

Muchos afirman que la retención de vientres es muy moderada o inexistente y que sólo la protagonizan los criadores que se han salvado de la seca. Los indicadores clásicos para medir la fase del ciclo ganadero revelan que estaríamos en un claro proceso de recuperación.

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02deSeptiembrede2011a las07:48

Se sigue discutiendo si estamos en retención o no. Unos afirman que la retención es muy moderada o inexistente y que sólo la protagonizan los criadores que se han salvado de la seca, que salvaron la mayor parte de sus vientres, y que tienen un excedente de terneras y vaquillonas para guardar.

Están fuera de la retención los productores que perdieron la mayor parte de sus vacas, que a los precios de hoy no tienen cómo reponerlas, y también los criadores de zonas muy castigadas por las secas o inundaciones, cuyos campos en muchos casos todavía no se han recuperado. Para todos, el alto precio actual de los vientres es una valla insalvable para reconstruir el capital.

La retención la están realizando sólo criadores grandes y medianos de la zona pampeana y los criadores que viven de otra cosa. En el norte hay retención, pero el efecto macro de esta zona sobre el total de la ganadería es limitado porque la productividad de cría allí es muy baja y produce un excedente reducido de terneras.

Con los resultados electorales la retención podría enfriarse. Un veterinario que asesora a criadores grandes nos dice: “Si bien es cierto que se están reteniendo muchas terneras y vaquillonas, gran parte de ellas sirven apenas para reponer un rodeo envejecido, producto de que en 2007-2009 buena parte de los productores se ‘comió’ la reposición. Además, se retiene menos de lo que parece, porque las dos últimas pariciones han sido, en términos absolutos, muy malas”.

En la primavera de 2010, recibieron servicio un 4 por ciento menos de vacas y vaquillonas que el año anterior. Sólo un aumento extraordinario de preñez –que se habría dado sólo en la zona pampeana– podría compensar el hecho de que recibieron servicio un número menor de hembras.

Como en la primavera pasada, el número de vientres seguía cayendo; difícilmente en la próxima primavera encontremos un número significativamente mayor de terneros al pie de la madre.

La mayoría de los criadores está manteniendo su stock o crece muy poco. Muchos compradores de hacienda de frigoríficos, especialmente exportadores, sostienen que la retención no se ve y que los campos siguen igual de despoblados que hace dos años.

Frente a esto debe decirse que los indicadores clásicos para medir la fase del ciclo ganadero, tanto la tasa de extracción como el porcentaje de vientres en faena, revelan que estaríamos en un claro proceso de retención y acumulación de existencias.

La tasa de extracción de hembras (faena de hembras versus stock de hembras) es la más baja en 10 años, y el altísimo diferencial de precios del ternero en relación al gordo también es una muestra (indirecta) del interés que existe por repoblar el rodeo nacional.

Hasta que con la vacunación no recontemos nuevamente el ganado, cosa que no se hará hasta la próxima primavera, no se sabrá si el stock ha iniciado el camino de la recuperación o no.

La fuerte baja en la faena (13 por ciento menos en lo que va de 2011), la cantidad de hacienda que se estaría reteniendo en el campo (especialmente hembras) y un número algo mayor de terneros nacidos son tres factores que permitirían pensar que la primavera próxima se encontrará un stock ganadero modestamente mayor.

(*) Analista de mercado.

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