El BCRA jugó fuerte para volver a administrar la suba del dólar

Debió amenazar con vender US$ 500 millones y volcar más de 200 millones para controlar los precios

03deSeptiembrede2011a las08:39

La pizarra de una casa de cambios de la City, ayer, cuando el dólar iniciaba su carrera alcista; finalmente cerró en $ 4,24.

La semana más caliente en tres años en la plaza cambiaria local cerró ayer con saldo dispar. Mediante una fuerte y sincronizada intervención, el Gobierno logró cambiar en parte -y al menos por el día- la tendencia del mercado; pero no pudo evitar que el dólar cierre otra semana (la 13a. consecutiva) en alza.

Los operadores coinciden en describir que la intervención oficial (tras un día de extraña y total ausencia que sirvió para dejar desarbitrados los precios mayoristas y minoristas) debió esmerarse para domar las cotizaciones y estiman que sólo lo lograron tras vender más de US$ 260 millones al contado el día e intervenir con cifras récord en futuros.

Fue el principal dato de una jornada en la que las pizarras del microcentro (los más controladas por los organismos oficiales) mostraron la mayor dispersión de precios de los últimos tres años: no registraban diferencias tales desde que el Gobierno sorprendió a fin de octubre de 2008, al anunciar la estatización de las AFJP apenas un año después de haber consultado a los afiliados de esas administradoras sobre su elección sin obtener grandes adhesiones.

El momento más álgido al respecto se vivió en horas del mediodía. Era cuando la cotización minorista, que por entonces iba de $ 4,25 a 4,29 según la casa de cambio (llegaba a $ 4,31 en los bancos) se resistía a amoldarse a las primeras señales de baja que daba el billete en los negocios mayoristas, sólo porque el Banco Central (que llegó a poner una orden de venta con US$ 500 millones en algún momento del día) y el Nación se desprendían de dólares "a dos manos", graficó un operador. Sin embargo, parte de ese desfase obedeció a las irregulares condiciones en que se había operado un día antes cuando, como consignó La Nacion, por momentos el dólar llegó a pagarse más caro en operaciones al por mayor que en compras al "chiquitaje", como llaman en la City a las de bajo monto.

EL PARTICULAR, EL MÁS CASTIGADO

Lo peor del caso es que la fuerte brecha entre cotización minorista y mayorista apareció en una jornada en la que la demanda del público (como suele ocurrir tras varias jornadas de aumento en el precio del billete) se había tonificado algo más. "Nosotros tuvimos 20 por ciento más de operaciones que ayer y 30 por ciento más que hace unos días", comentaron en un banco privado líder. "Te diría que, si ayer habían venido a comprar 100 personas, hoy vinieron más de 150", graficó un operador de una conocida casa de cambio céntrica.

De esta manera debería tenerse presente que si el BCRA intentó enviar un mensaje "antiespeculación", en buena medida lo hizo a costa de los pequeños inversores y ahorristas, dado que el grueso de la operatoria minorista se registró cuando las cotizaciones distaban de mostrar que habían sido domadas, como se podría comprobar al final del día, cuando las pizarras convergieron hacia los $ 4,24 para el tipo vendedor por "sugerencia oficial".

La conducta de los precios en la plaza mayorista fue más sensible a la intervención oficial. Después de todo no hay operador en ese segmento que no sepa que el BCRA, pese a la tendencia a la baja que muestran las reservas -a contramano del resto de la región (ver infografía)-, conserva suficiente poder de fuego como para definir el rumbo final de los precios en la plaza local. De allí que la cotización del tipo vendedor se hundió de los $ 4,25 a $ 4,20 apenas la autoridad monetaria mostró su decisión de volver a regular los precios. Así resignó tres centavos en el día.

La duda es qué puede ocurrir de aquí en más.

"Tras siete intervenciones, hasta con cifras ri

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