Dólar alto, tasas para arriba, menos cuotas y a rezarle a Brasil

Así como el escenario económico definió en buena medida el resultado electoral de las primarias, de aquí en adelante es probable que las decisiones que tienen su génesis en el ejercicio político-ideológico, puedan delinear lo que suceda con la Argentina en materia económica y en especial con una de sus variables clave: el dólar.

Por
08deSeptiembrede2011a las09:46

La explicación a este juego racional hay que buscarla en la incertidumbre que generan potenciales cambios en materia económica, pero sobre todo, en los desafíos que ha emprendido la Casa Rosada redoblando la apuesta del consumo y por ende del gasto, sin domesticar la inflación y con la amenaza que implica una depreciación de la moneda brasileña.

Si bien desde el Gobierno se adoctrina que no habrá fuerte devaluación ni bruscas oscilaciones del tipo de cambio, la escalada a $ 4,24 arroja una depreciación del 6% en el año versus un 12% del dólar informal.

Con salida de depósitos y dolarización en ascenso, el sistema financiero sufre la sangría permanente de recursos y es el Banco Central el que debe lidiar con ello sin la chance del “volantazo”. Esto implica necesariamente que el atraso cambiario le está pasando factura al BCRA a través de una fuerte venta de dólares de sus reservas, al tiempo que se achican los márgenes de libre disponibilidad. En el saldo, implicará que en 2011 la salida de dólares superará a la entrada de divisas.

La procesión va por dentro: la mini-corrida que azota por estos días al Banco Central –vendió u$s 700 millones en lo que va de septiembre– no es para dramatizar, pero sí ha conseguido algo relevante: un giro.

En su última licitación de Letras, el BCRA promovió una suba de las tasas de interés, lo que implica una fuerte señal para los bancos. A la vez, contrajo en $ 110 millones la base monetaria. En castellano, los bancos volvieron a dejarle dinero al BCRA a cambio de tasas más altas y a su vez podrán pagar más tasa en los plazos fijos para detener la salida de depósitos. De profundizar en este sentido, podrían incluso “suavizar” la inflación.

A los ojos del BCRA, esto implica necesariamente un riesgo múltiple: una persona con pesos en el bolsillo, tasas de interés reales negativas y una inflación galopante se siente mucho más atraída a consumir, que una con tasas más elevadas y una suba de precios más acotada. Si la estrategia sigue siendo el consumo, el planteo del Central pone interrogantes.

En este sentido, habrá que ver qué ocurre con los préstamos hipotecarios y cómo reacciona la financiación al crédito. En rigor, casi 9 de cada 10 pesos del financiamiento que va a empresas y casi 70% del que acceden los particulares se pacta a tasas variables. Los consumos con tarjetas de crédito, por ejemplo, tienen una tasa variable similar.

Pero no solo los argentinos “de a pie” piensan en dólares. En el ‘chanchito‘ del Gobierno queda menos “libre disponibilidad” y en 2012 habrá que financiar u$s 6.000 millones. ¿Obras sociales? ¿Encajes bancarios? Ambas parecen descartadas. En rigor, hay quienes miran hacia los debates semipúblicos de economistas K. En un encuentro organizado por Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (Aeda), por ejemplo, el ministro de Economía bonaerense, Alejandro Arlía –que ayer estaba en Washington con Luis Alberto Moreno, titular del BID y con Rodrigo Cháves, del Banco Mundial buscando recursos–, afirmó que la etapa que viene demandará regresar a los mercados internacionales para financiar el desarrollo. Lo respaldó Miguel Bein, pero el titular de Aeda, Matías Kulfas, advirtió que es un riesgo. Continuará.

Por Julián Guarino Subeditor de Finanzas

 

Temas en esta nota