La suba de tasas impide al Central lanzar "salvavidas" que Cristina pidió para las Pymes

Un esquema de seguro de tasas fue diseñado estos tres meses en el Central a partir de un reclamo oficial en mayo. La Presidenta había pedido a los ejecutivos que fueran “creativos” para alentar el crédito productivo. El instrumento quedó suspendido porque la Badlar pasó del 11% al 13% y sería lanzado después de octubre.

13deSeptiembrede2011a las07:52

El único mecanismo que los técnicos de Mercedes Marcó del Pont y los banqueros locales diseñaban desde hace tres meses y medio para incentivar el crédito productivo en la Argentina –de mediano y largo plazo– fue suspendido en estos días por el propio organismo oficial, ante la suba de tasas de interés que sufrió la economía local.
Fuentes oficiales reconocieron a El Cronista que el swap de tasas que los propios banqueros habían sugerido a Cristina en una reunión de mayo pasado está demorado hoy en día por la fuerte inestabilidad del mercado, y que muy probablemente recién será lanzado después de octubre. “La tasa de interés que se pensaba cuando esto se empezó a conversar era bastante más baja que la que tenemos hoy. Hay que esperar a ver si el swap se puede implementar, pero un poco más adelante”, comentó una fuente.

El instrumento supone tomar como referencia una tasa de interés, a partir de la cual el Banco Central se compromete a pagar el costo de cualquier fluctuación. En este caso, la tasa elegida por los técnicos había sido la Badlar privada, que es la que pagan las entidades por los depósitos mayores al millón del pesos, y que por entonces se ubicaba en el 11% anual. Mediante el swap, las entidades podía tomar como referencia este costo y esforzarse en otorgar créditos con tasas bajas, para plazos de entre 24 y 60 meses, sin temor a que se encareciera el costo del dinero. Si esto sucedía –es decir, si la tasa de mercado superaba a la de referencia–, el Banco Central se debía hacer cargo de la diferencia.

“Esto es porque el problema más grande para nosotros no es el riesgo de una corrida de depósitos, sino la suba de la tasa. Es muy complicado prestar a tasa fija a cinco años cuando el fondeo lo tenés a tasa variable”, se sinceró un ejecutivo.

El 11% de entonces, si quedaba asegurado por el Central, sonaba más que atractivo para salir a financiar empresas. Hoy los bancos privados del sistema con buena inserción en el segmento Pyme sólo pueden otorgar préstamos comerciales baratos cuando son de corto plazo. “Las líneas como adelantos y descuentos, que menores a los 180 días, están muy activas, pero el problema son las que están destinadas a financiar capital de trabajo. Éstas, que tienen plazos mayores a los 24 meses, prácticamente no funcionan”, agregó un banquero.

Los funcionarios oficiales reconocen que “una tasa Badlar al 13% ya no es atractiva para otorgar préstamos al sector productivo”. Y advierten que “habrá que esperar un escenario más favorable en materia de tasas para avanzar con el instrumento”. Lo más probable, agregan, es que “ese contexto más positivo llegue en octubre”.
El swap que se desvanece por estos días era la alternativa más ingeniosa que tenían los bancos para responder al pedido que Cristina hizo a mediados de mayo pasado, en una reunión con el sector: “Quiero que sean creativos. Piensen en alternativas para poder llegar mejor con el financiamiento a las Pymes, más allá de los créditos subsidiados que ya ofrece la banca pública”, lanzó.

En esa mesa la escuchaban los grandes referentes del sistema: Claudio Cesario, titular de ABA; Jorge Brito, de Adeba y Juan Carlos Fábrega, de Abappra. A su derecha asentía Mercedes Marcó del Pont; y a su izquierda, el ministro de Economía, Amado Boudou. Casi todos los bancos salieron a congraciarse días después con nuevas líneas productivas de hasta 60 meses y tasas del 14,

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