No hay que estar atado sólo a la soja

Jeremy Rifkin tiene una prolífica historia como el economista que promueve el uso de energías renovables ante los problemas económicos y geopolíticos generados por las fuentes tradicionales, como el petróleo.

14deSeptiembrede2011a las07:40

Invitado por la firma PriceWaterhouseCoopers a Buenos Aires para disertar mañana sobre "La tercera revolución industrial", tema de su nuevo libro, afirmó en una entrevista con LA NACION que el Gobierno debe promover la inversión energética para mantener el alto crecimiento económico de los últimos años y no sufrir un creciente déficit en ese sector.

Además, criticó los subsidios a las tarifas eléctricas en los hogares de alto poder adquisitivo y sugirió diversificar la producción local para eludir la excesiva dependencia del país respecto de la soja.

Consultor de jefes de Estado como Angela Merkel, en Alemania, y ex asesor del ex vicepresidente norteamericano Al Gore, Rifkin agregó que la crisis económica global no podrá superarse hasta que el mundo no desarrolle otras fuentes de energía, porque el precio del petróleo "solo subirá".

-Usted pronosticó hace 10 años esta crisis de la deuda y el fin de la globalización. Lo primero es un hecho; lo segundo, no?

-Así es; cuando yo en 2001 hablaba del exceso de consumo, mis colegas me decían que yo era pesimista. Pero en los últimos tres años tuvimos dos eventos que marcan el fin de la segunda era industrial. El primero fue en julio de 2008, cuando Wall Street subió al techo y luego se derrumbó; dos meses después, la crisis que terminó en la caída del banco Lehman Brothers y que aún no culminó. El segundo es la convención de cambio climático de Copenhague de 2009, que fracasó. Estamos viviendo el final de la era de los hidrocarburos: el nivel de población mundial crece a un ritmo mucho más rápido que el de la oferta de energía convencional y, por lo tanto, cada vez que se intente promover un mayor crecimiento económico, el precio del petróleo volverá a subir por el problema de la falta de oferta. Por lo tanto, habrá periódicos colapsos en el mundo por este problema. En cuanto a la globalización, creo que estamos viviendo la era de las regiones, como ocurre ahora en esta zona con la Unasur, que lideró Néstor Kirchner.

- ¿Cuáles son las alternativas razonables, dados los problemas recientes exhibidos por la energía nuclear?

-Necesitamos un sistema más descentralizado y horizontal basado en el hidrógeno; sin duda tenemos un sistema más descentralizado de la información por Internet, pero eso no es suficiente para la nueva revolución industrial que se necesita, porque además hace falta convertir la energía de todos los edificios en fuente de origen solar, lo cual generará millones de puestos de trabajo en las próximas décadas. La Argentina puede tomar un rol clave en este desarrollo junto con Brasil. Por 30 años, los gobiernos me han repetido que este planteo era importante, pero que necesitaban el sistema de hidrocarburos; yo no estoy en contra de que éste continúe, pero sin el crecimiento de otras fuentes los problemas actuales con el petróleo seguirán.

- El crecimiento argentino de los últimos años se focalizó en el consumo y no en el desarrollo de infraestructura para el sector energético. ¿Se puede remediar eso?

-Si siguen ese modelo de incentivo al consumo solamente, serán otra economía fallida. La cuestión es desarrollar la infraestructura y no sólo, como lo plantea el presidente Barack Obama, para construir puentes y autopistas, sino las sociedades público-privadas, como en Alemania y en algunos Estados norteamericanos, en las que el gobierno, las empresas y la sociedad civil se asocian en un plan. El rol del gobierno es otorgar los incentivos y la regulación apropiados.

- El Gobierno no se siente presionado para avanzar en estas reformas por el alto precio de las materias primas que permiten

Temas en esta nota