La sequía recortó la carga ganadera

Exposición de Jesús María: debido al déficit forrajero, los criadores deben suplementar los rodeos.

16deSeptiembrede2011a las07:42

 Los buenos precios que ofrece la hacienda no alcanzan para disimular la preocupación que tienen los ganaderos del norte y noroeste de la provincia por la sequía. La falta de agua, que ya cumplió tres años en la región, se ha empeñado en dificultar la producción a tal punto de obligar a los criadores a tener que modificar el manejo: de un modelo pastoril a una suplementación con reservas. El déficit hídrico no sólo ha reducido a la mínima expresión la oferta de pasto; provocó, además, que en muchos establecimientos las napas freáticas se hayan retirado a un nivel más profundo, lo que dificulta la provisión de agua.

“En enero de este año tuvimos que suplementar a las vacas con rollos y maíz. La situación nos ha llevado a tener que reducir la carga para poder subsistir con la producción”, comentó a La Voz del Campo Pedro Tessino, ganadero de la zona de Chañar Viejo, que trabaja junto con su hermano Martín una explotación de cría. “Son suelos muy arcillosos y ante la falta de pasto hemos venido reduciendo la carga. Este año, por el tacto que hemos realizado, el indicador de parición ha mejorado respecto de los anteriores”, confía Tessino.

Mientras aguardan la llegada de las lluvias, los ganaderos de la región participan de la 64ª Exposición Rural de Jesús María, la tradicional muestra del norte cordobés que el miércoles abrió sus puertas con la admisión de los reproductores bovinos. “Hoy, lo preocupante no es la cuestión económica, sino la sequía que padece todo el arco noroeste”, advirtió José Romanutti (hijo), productor ganadero y titular de la firma consignataria que tendrá a su cargo los remates en la exposición.

Relación favorable. La ecuación económica que muestra la producción de carne hace que los ganaderos puedan hacer el esfuerzo de incluir a las reservas forrajeras en la grilla de costos. “Si bien tuvieron que reducir el stock, hay una relación costo beneficio que permite hoy al productor dar reservas a los animales y poder afrontar la sequía”, indicó Marcos Mc Hardy, presidente de la Sociedad Rural de Jesús María. Para el dirigente, los números actuales de la ganadería permiten hacer ese sacrificio a la espera de las lluvias. “Con los precios que teníamos tiempo atrás, la suplementación era imposible. Había que vender 10 vacas para poder alimentar a 40 animales durante 20 días. Hoy la ecuación cambió”, comparó Mc Hardy.

Más allá de los condicionantes que impone el clima, el interés por los reproductores está y esto se refleja en los remates que precedieron al que se realizará entre mañana y el domingo en la Exposición de Jesús María. A comienzos de mes, en el remate de la cabaña Los Socavones, en Quilino, los toros Brangus hicieron un promedio de casi 21 mil pesos y un máximo de 50 mil, mientras que las hembras de la raza promediaron alrededor de ocho mil pesos. “Fueron valores superiores a los del año pasado”, comentó Romanutti.

La atracción que genera la ganadería también se manifiesta en el número de reproductores inscriptos en la muestra, donde la cifra supera en 20 por ciento a los participantes en la edición anterior.

“Hay necesidades de toros y los cabañeros confían en la muestra para poder colocarlos”, aseguró Héctor Farina, coordinador de la muestra ganadera de la Rural.

Ajuste obligado. La disminución de la carga animal, en un intento por mantener los índices productivos, ha resentido el stock ganadero en los departamentos Colón, Totoral, Ischilín, Tulumba y Río Seco. Si se compara la campaña de vacunación contra la fiebre aftosa del primer semestre de 2010 con la primera de este año, la cantidad de bovinos en esa región se redujo 10 por ciento, según datos del ente de vacunación.

“Es básicamente por sequía, porqu

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