Hay posibilidades concretas de duplicar la producción de carnes - Por Arturo Navarro

Si definimos el marco institucional mínimo (políticas de estado) para darle previsibilidad a quienes tienen que invertir a largo plazo, el país está en condiciones de duplicar la produccion de carnes en 10 años, generando un aumento de MU$S 12.000 a 15.000 de exportación,considerando sólo el negocio de las carnes.

20deSeptiembrede2011a las17:01

Para sostener dicha afirmación analicemos lo que paso en los últimos años, las perspectivas futuras y que hicieron nuestros competidores. En las últimas décadas aumentó fuertemente el consumo mundial de carnes, especialmente en los países en desarrollo y en particular en el este y sudeste asiático. Las perspectivas de crecimiento, en particular en los países emergentes, junto con la brecha todavía existente en el consumo de carnes entre países desarrollados y en desarrollo, permite esperar que esta tendencia continúe y se profundice (la OCDE espera M 3.200 de miembros en la clase media mundial, para 2020).

La Argentina no es actualmente un jugador principal en los mercados de carnes, aunque sí lo es en los mercados agrícolas -como ocurre con el maíz y la soja- y en el de biodiesel. Las principales potencias en producción de carnes son también potencias maiceras.

En efecto, cuatro potencias ganaderas representan el 73,9% de la producción de maíz y el 66,8% del consumo. Comparando producción y consumo, la participación respectiva es la siguiente: Estados Unidos 40,5 y 34%; China 19,7 y 19,3%; Unión Europea 6,9 y 7,8% y Brasil 6,8 y 5,7%.

La Argentina podría duplicar su producción de carnes en 10 años, con incentivos adecuados y una inversión total de MU$S 7.500, un 41% de la cual podría absorberse con el ahorro de costos de transporte y comercialización que se genera al utilizar el grano internamente en lugar de exportarlo. Adicionalmente, el maíz y la harina proteica empleados en la producción de las tres carnes (vacuna, porcina y aviar), no pagan derechos de exportacion o al menos no tributan las alícuotas elevadísimas que le corresponden a la materia prima. No hay base gravable para retenciones, si la carne se vende en su totalidad en el mercado interno.

El mundo demanda carnes, y Argentina puede aprovecharlo.

La Argentina no juega actualmente un rol importante en el abastecimiento de la creciente demanda de carnes. Nuestro consumo interno de más de 110 kg por habitante de las tres carnes deja poco saldo exportable (principalmente carne vacuna).

En contraste con este pobre rol en el mercado de las carnes, nuestro país sí es importante como potencia sojera (una de las tres grandes del mundo) y maicera (segundo exportador mundial). La soja se produce, entre otras razones, para generar proteínas vegetales (45% en la harina) y éstas, como harinas o pellets, se exportan en su gran mayoría a países que las transforman en carnes (ejemplo: los de la Unión Europea). El aceite (18% de la molienda) se destina al consumo interno y esencialmente se exporta o se transforma en biodiesel, en el clúster aceitero de Rosario.

A partir de la demanda de etanol, se está organizando en Argentina una nueva industria local. En la transformación de maíz en etanol, algo menos del 40% es combustible y el resto es un alimento de alta calidad proteica y energética (DDGS, o sea, granos secos de destilería con solubles) que se destina a la alimentación de ganado, para carnes y leche.

Así como la devaluación y el ímpetu empresarial de sectores industriales concentrados permiten explicar la expansión brasileña (un milagro que llevó menos de diez años), hoy se combinan en La Argentina programas de promoción a los biocombustibles, principalmente para el mercado interno, con la expectativa de muy buenos precios para la carne vacuna en los próximos seis a siete años y la fortaleza del Real, que frena o al menos dificulta la expansión brasileña.

Duplicar la producción en die

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