Estamos desperdiciando la posibilidad de volver a la rotación de cultivos - Por Sebastián Gavaldá(*)

Los precios de la soja y del maíz alcanzan niveles insospechados hace unos años. En un mundo cada vez más ávido de alimentos, “la Argentina está desaprovechando la actual coyuntura del mercado de granos para promover la necesaria rotación de cultivos“.

21deSeptiembrede2011a las15:34

El consultor Sebastián Gavaldá se lamentó por desaprovechar un momento histórico por las trabas impuestas a la comercialización de cereales.

Según el especialista, las consecuencias del modelo sojero vigente en el país “en algún momento se va a pagar”. Los números son elocuentes: tres de cada cuatro hectáreas se emplean para cultivar soja, porque “es el negocio conveniente, que dejan hacer las autoridades”, planteó.

“El monocultivo, se sabe, no es sustentable en el largo plazo. En cambio, impulsar otras alternativas, especialmente el maíz, pondría en marcha otros eslabones de la cadena productiva y comercial, que por ahora, funcionan a cuenta gotas”, evaluó.

Precios rentables

“Me cuesta entender el precio de los granos en la actual situación mundial”, afirmó el Gavaldá en una Jornada de Actualización Técnica en Soja desarrollada en Rosario por los CREA del Sur de Santa Fe. La coyuntura a la que se refiere es un mundo que demanda una cantidad de alimentos imposible de abastecer, pese a la crisis de los países desarrollados.

“No es un año para estar descubiertos con los precios de los granos. El resultado de las elecciones primarias indica que se mantendrá el modelo intervencionista en el mercado de granos. Por eso es importante trabajar tranqueras adentro, ya que será una campaña de alta volatilidad”, alertó.

Para Gavaldá, en soja hay negocios para todos los gustos. Con rendimientos normales, los precios a cosecha aportan buena renta. En ese marco, aconsejó “vender lo necesario para cubrir los costos”. No obstante, si algún productor se rehúsa a vender porque considera que el precio puede seguir subiendo, entonces puede comprar un put. “Seis, siete u ocho dólares por tonelada establecen un piso de 290 dólares por tonelada, más bajo que el de un forward, pero que asegura estabilidad en la empresa”, sugirió.

Otras herramientas a las que se puede echar mano son “vender mayor cantidad, tanto con forwards como en el Mercado a Término, y comprar calls”. El técnico consideró que esta combinación puede ser muy conveniente porque cubre un amplio rango de situaciones posibles en la evolución del mercado.

Tipo de cambio desfavorable

En relación a la competitividad del tipo de cambio, Gavaldá fue tajante al asegurar que, medido en pesos, hoy está peor que en 2001. “El sector agropecuario contó con un cambio competitivo en 2002/2003. Luego se deterioró por la inflación y por las retenciones. Lo que sucede es que en 2001 la soja valía 150 dólares por tonelada y hoy está en 300. Entonces, el productor recibe más dólares, que es lo que permite sostenerse”, puntualizó.

Frente a esta situación, el técnico CREA no pudo escapar de los temores que se ciernen sobre cuánto tiempo más se podrá sostener el modelo de monocultura sojera. Sucede que las luces amarillas titilan desde hace un par de años en los semáforos económicos. Más de una vez se pronosticó que el modelo kirchnerista no resistiría, pero siguió aguantando, vía retenciones y echando mano a recursos de las AFJP y del Banco Central. “Crecer incrementando el gasto público no es sustentable, aunque nadie pueda determinar cuando se agotará este esquema”, sostuvo Gavaldá.

Más allá de que el presupuesto nacional adelanta un dólar situado de 4,50 pesos para el año próximo, la relación cambiaria sigue dependiendo de lo que hagan EE.UU. y Brasil. Si devalúan, en el corto plazo la Argentina debería hacer un ajuste interno. Eso se traduciría en u

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