Primera baja del dólar en nueve meses

Al público cayó de $ 4,24 a 4,23, en una jornada en la que la AFIP se mostró rigurosa con los cambistas y los "coleros".

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22deSeptiembrede2011a las09:01

El Banco Central (BCRA) consiguió ayer lo que tanto quería: mostrar que, si se lo propone, puede hacer retroceder el precio del dólar al público, al menos, un poco.

Logró que las pizarras del microcentro porteño se unifiquen a $ 4,23 para el dólar vendedor, un centavo por debajo del precio promedio que mostraban hasta anteayer, con lo que consiguió el primer retroceso del billete al público desde el pasado 7 de enero, es decir, tras 189 jornadas en las que se mantuvo estable (las menos) o se movió al alza.

Se trata de lo que puede denominarse como segunda etapa del plan freezer, puesto en marcha desde comienzos de mes, en un intento por recuperar el control total de la plaza cambiaria y plantearle batalla a las crecientes expectativas en torno a una posible aceleración del ritmo de devaluación del peso tras las elecciones.

El objetivo es sembrarles dudas a quienes estaban decididos a comprar o seguir comprando dólares. Y apunta a persuadir con incentivos (la subvención de entre medio a un centavo por dólar que desde anteayer les concedió a bancos y empresas para que se pasen a pesos y tomen coberturas cambiarias con futuros) y garrotes (fueron generalizadas las inspecciones de la AFIP en la City porteña y volvieron los telefonazos del BCRA para convencer a los más díscolos) para que la demanda amaine por las buenas o por las otras.

Pero, por su propia actividad, muestra que no cuenta con mucho margen. Ayer la banca oficial comenzó a recomprar dólares cuando el mayorista había bajado hasta $ 4,1870 y lo siguió haciendo hasta 20 milésimas más. Ergo: mostró que no quiere un dólar mayorista muy por debajo de $ 4,19 (eso deja al minorista en torno de $ 4,23) porque, de cambiar de opinión -y tratar de bajar más el precio-, podría aumentar sus pérdidas patrimoniales y generarle un perjuicio al Banco Nación, que -en ese caso- habría comprado los dólares de ayer "caros".

La estrategia busca dejar de sacrificar reservas y ganar tiempo, según coinciden los analistas, que no dejan de reconocer su efectividad para el corto plazo, pero son escépticos sobre sus resultados finales.

En especial, porque el contexto internacional disparó un nuevo capítulo en la "guerra de monedas", a la vista, entre otras cosas, de la devaluación del 20% que registró el real -moneda del mayor socio comercial- en apenas dos meses (ver aparte).

"Si la actividad internacional se desploma y tu principal socio comercial devalúa, no tiene sentido rifar US$ 2000 millones de reservas entre agosto y septiembre para no dejar subir el dólar. Lo único que logra es financiar la salida de capitales con activos públicos, como son las reservas, en especial cuando el propio proyecto de presupuesto dice que el tipo de cambio va a estar a $ 4,50 promedio el año entrante. Así, empeñarse en sostenerlo a $ 4,20 se parece a una liquidación de temporada", opina Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.

Gabriel Caamaño Gómez, de Joaquín Ledesma & Asociados, coincide: "La intervención del BCRA para fijar el precio nominal del dólar es un parche que sirve para ganar tiempo pero difícilmente desaliente las expectativas de corrección cambiaria, básicamente porque éstas tienen que ver con la alta inflación local y el cambio en el contexto internacional, factores que la política económica se empeña en desconocer".

Caamaño cree que mientras no se actúe sobre las razones de fondo "las presiones cambiarias se van a potenciar con el riesgo de que la corrección que no se produjo ahora se produzca luego más abruptamente", advierte. Por lo pronto el round de ayer fue para el BCRA, que no sólo movió los precios a gusto, sino que, además, recuperó US$ 40 millones para las reservas.

Por Javier Blanco.

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