Trigo y maíz, una discusión de fondo

Entre la solución ideal y la menos mala, algunas entidades del agro comienzan a mirar en estos términos la propuesta de Agricultores Federados Argentinos (AFA) para salir del actual esquema oficial de comercialización de granos que afecta en particular al trigo y al maíz.

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23deSeptiembrede2011a las06:46

Bajo este análisis, la idea de segmentar y “orientar” los 
 stocks con una relación de 40-60 por ciento entre consumo interno y exportación, dentro de un mecanismo regulatorio con participación de los actores privados, tomaría algo de distancia de lo que sería una alternativa peor: la que está hoy vigente o un avance futuro hacia una mayor estatización o nacionalización del comercio agrícola.

Desde el área agropecuaria del Gobierno nacional, el ministro Julián Domínguez se ha manifestado partidario de ubicar a las cooperativas como actores centrales en esta distribución, y la propuesta diseñada por AFA emerge como una devolución de gentilezas.

La iniciativa comenzó a encontrar adhesión o, al menos, no recogió un rechazo generalizado: esta semana sumó propuestas tendientes a mejorar el sistema. Todavía, cabe aclarar, se está lejos de encontrar un consenso a nivel de las entidades representativas de los productores.

La Bolsa de Comercio de Rosario también puso sobre la mesa una propuesta para innovar sobre el esquema regulatorio que en los últimos años tuvo al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como administrador central, por encima del propio ministro del área.

Durante una reunión que concretaron este miércoles las bolsas, AFA, y entidades rurales, surgieron algunas ideas para mejorar el proyecto de la cooperativa federada.

Inicialmente, AFA y la Bolsa de Rosario confluyen en proponer que, a partir de la declaración que haga cada productor de su capacidad productiva de trigo y de maíz, se emitan certificados por el 60 por ciento del volumen de la cosecha. Estos certificados habilitarían al productor a vender sus granos a los exportadores. En tanto, el 40 por ciento restante sería para consumo interno y se vendería a través de un fideicomiso.

Entre las modificaciones que plantearon el miércoles las entidades –según explicó el gerente de Coninagro, Daniel Asseff–, se plantea que los porcentajes correspondientes a exportación y consumo interno se fijen de común acuerdo entre todos los actores de la cadena.

También se propone despegar el mercado de los certificados y que su venta sea independiente del mercado físico de los granos.

Cuestionamientos. La opinión más crítica provino de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que calificó el nuevo esquema como “una trampa para disimular la transferencia de plata desde la producción a los compradores”.

En esta línea, en Córdoba, Cartez salió a rechazar la propuesta de AFA al considerar que el esquema pretende restaurar la competencia entre compradores incorporando nuevas herramientas intervencionistas; por lo tanto, el efecto inmediato de su aplicación será el aumento de la incertidumbre en los mercados, advirtió en un trabajo con la firma de su titular, Néstor Roulet.

Entre las principales falencias del proyecto, Cartez menciona que persisten los límites en la competencia entre compradores, al garantizar la mercadería a compradores de abastecimiento interno. Y tampoco asegura que los exportadores compitan por la mercadería disponible para exportar, ya que el reparto se realiza de acuerdo con el porcentaje de participación histórica de cada uno.

Cartez se pregunta si no es un aporte suficiente el 23 por ciento de retenciones en el trigo, equivalentes a tres millones de toneladas, lo que posibilitaría la entrega gratuita de pan a todos los argentinos.

Carlos Petroli.

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