El pollo, en la mesa de los argentinos

Año tras año, el consumo viene aumentando no sólo por una cuestión de precio respecto de otras carnes, sino por la calidad nutricional, ya que aporta las calorías necesarias para el organismo.

24deSeptiembrede2011a las08:07

La carne de pollo es un alimento que adquiere cada vez más importancia en la mesa de los argentinos: su consumo aparente viene aumentando año tras año. Durante 2010 se registró un consumo récord de 37,8 kg de pollo por habitante, y se estima que este año será de 38,5 kg de pollo por habitante.

Esta tendencia de hábito alimentario es muy sana para la mesa de los argentinos, por todos los atributos que la carne de pollo suministra para la salud humana. Los consumidores actuales están muy interesados en saber cómo alimentarse sanamente para mejorar su salud y calidad de vida. En esta línea, el pollo es un alimento nutricionalmente adecuado para todas las edades, desde niños pequeños hasta adultos mayores.

¿Cuántas calorías aporta una porción de pollo? ¿Cuánta grasa tiene? Estas y otras son las preguntas que nos hacemos a la hora de consumir un alimento.

La carne de pollo proporciona nutrientes importantes para la salud. Entre ellos, se encuentran proteínas de excelente calidad, necesarias para el crecimiento y la reparación de tejidos. De acuerdo con los datos disponibles en la tabla de composición de alimentos Argenfoods, una porción de 150 gramos de esta carne provee cerca del 50% de las recomendaciones de proteínas en el contexto de una dieta de 2000 kilocalorías para un adulto.

La mayor parte de las grasas del pollo (piel, abdominal y grasa subcutánea) son de fácil remoción, lo que hace que sus cortes aporten un bajo valor graso y calórico: una porción de 150 gramos de carne suministra 175 kilocalorías y 5,7 gramos de grasas, es decir, un 9 % de las recomendaciones de energía y 11% de las recomendaciones de grasa en el marco de una dieta de 2000 kilocalorías. A su vez, aporta grasas saludables, ya que en su carne predominan grasas de tipo insaturadas. La pechuga, en particular, es uno de las cortes de carne más magros disponibles en el mercado y es el tejido muscular que prevalece en la carne de pollo.

La carne de pollo, además, contiene una amplia variedad de vitaminas y minerales. Entre las primeras, se encuentran las del complejo B, necesarias para llevar a cabo importantes funciones en el cuerpo, y minerales como el hierro, que ayuda a transportar el oxígeno a todas las células, y es fundamental para el buen funcionamiento del cerebro y el rendimiento físico; el fósforo, que forma parte de los huesos y los dientes, y el zinc, esencial para los procesos de crecimiento y defensas del organismo.

PARA TODAS LAS EDADES

Es una carne tierna, que resulta ideal para incorporar entre los primeros alimentos, para complementar la leche materna a partir de los seis meses de edad. Durante la niñez y adolescencia, se demandan mayores necesidades nutricionales, por lo que se requieren alimentos con alta densidad nutricional, como la carne de pollo, ya que cuenta con nutrientes necesarios para el crecimiento, desarrollo y funcionamiento del organismo. Entre ellos, provee grasas esenciales, como el ácido linoleico, que resulta indispensable para formar los componentes de las membranas celulares y la función normal de la piel.

Las grasas insaturadas presentes en la carne de pollo ayudan a proteger la salud del corazón, lo cual es un aspecto muy importante de un alimento destinado a adultos y adultos mayores. Asimismo, es necesario priorizar este tipo de grasas en el caso de personas que padecen presión alta, colesterol elevado y diabetes.

Las vitaminas y los minerales presentes en este alimento colaboran cubriendo parte de algunos nutrientes que se encuentran aumentados en la mujer durante el embarazo y la lactancia, como son las proteínas, el zinc y las vitaminas del complejo B.

Para alimentarse saludablemente, es f

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