Cristina admite que la economía ya sufre los efectos de la crisis global

Tras la fuerte devaluación del real y la caída del precio de la soja, la mandataria dijo que su prioridad es garantizar que la crisis pegue lo menos posible al bolsillo.

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27deSeptiembrede2011a las10:32

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner admitió ayer que el blindaje de la economía argentina ante la crisis internacional no es infalible. Y lo hizo con todas las letras, al remarcar que a diario se encuentra “en este lugar tan difícil, barajando todo para que (la crisis) impacte lo menos posible” en la Argentina.

De inmediato, la jefa del Estado enfatizó que en el actual trabajo para morigerar los efectos que la crisis global ya empieza a derramar en la economía argentina tienen el mismo ímpetu que la tarea realizada “en 2008 y 2009, cuando hacíamos prácticamente magia todos los días para que la crisis impactara lo menos posible en nuestros conciudadanos”.
Las palabras de Cristina, desde un acto en Mendoza en el que habló de la necesidad de diálogo con la oposición (ver pág. 3) y cuestionó a los organismos multilaterales de crédito, se constituyen en la primera confesión pública respecto de que la economía argentina no es inmune a los vendavales financieros que se suceden en Europa y Estados Unidos, y sus repercusiones en otras naciones que son los principales socios comerciales de la Argentina.
Y la búsqueda del “menor impacto posible”, reconocida ahora por Cristina, era una línea de acción que el Gobierno ya venía implementando, incluso cuando se hablaba en público de que el país estaba lo suficienmente blindado ante los temblores externos.
Ese eje discursivo empezó a virar luego de que dos de los indicadores más importantes seguidos con atención desde los despachos oficiales, el real y la soja, comenzaron a moverse en un terreno perjudicial para las cuentas locales.
Desde fines de julio, el real se devaluó hasta 21% y estuvo cerca de los 2 unidades por dólar, hacia fines de la semana pasada, lo que encendió no solo luces amarillas sino un fuerte alerta entre empresarios, que veían una pérdida de competitividad cada vez más importante para los productos locales, la mayoría de los cuales tiene como principal destino Brasil. El alivio todavía no llegó aun con la intervención del Banco Central brasileño, que ubicó al real en menos de 1,90 por dólar

Por otra parte, la soja, el cultivo estrella del modelo kirchnerista, perdió en menos de un mes casi 14% de su valor internacional. Ayer, la oleaginosa en Chicago se ubicaba en u$s 462 la tonelada, un nuevo piso en los últimos seis meses.
Aunque la mayor parte de la cosecha sojera 2010/11, que se estima produjo unas 52 millones de toneladas, ya fue vendida, en el Gobierno se estimaba que el precio de “equilibrio” para este año de la oleaginosa estaría en u$s 500.

Al parecer un escalón al que, salvo que se de una catástrofe natural, dificilmente la soja vuelva a escalar este año. Eso genera preocupación oficial, sobre todo porque el factor precio de la soja y sus subproductos fue fundamental para sostener el superávit comercial en los últimos meses, dado que los volúmenes, a excepción de la campaña 2008/09, se mantienen en torno a las 50 millones de toneladas.

Por otra parte, la Presidenta aprovechó su discurso en Mendoza para cargar nuevamente contra el Fondo Monetario Internacional (FMI). Enfatizó que “aún hoy, en medio del fracaso más estrepitoso, los responsables directos de ese fracaso, aquí en la Argentina de 2001, y hoy en Europa y Estados Unidos pretenden, pretenden seguir dándole al mundo la misma medicina que nos dieron para arruinarnos”.

Por Paula López.

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