Por la ceniza, la gente vive su peor momento en Chubut

A cuatro meses de la erupción del volcán. Las consecuencias son devastadoras para los pequeños productores: sus ovejas se mueren porque No tienen para comer. El polvo se les mete en las casas. Y obligó a suspender clases y obras públicas.

01deOctubrede2011a las08:21

A cuatro meses de la erupción, la ceniza del volcán chileno Puyehue está haciendo estragos en la meseta central de Chubut. Pequeños pueblos como Gan Gan y Gastre sufren sus consecuencias peor que el primer día.

Los animales se mueren y la vida cotidiana cambió : el efecto corrosivo de las cenizas tapona los respiraderos de calefactores y salamandras, se mete en los caños de agua y hasta cubre las lamparitas de la luz. La gente no sale cuando hay viento fuerte porque se pierde por completo la visibilidad, y para poder circular los vehículos se guían por los cordones cuneta. En Gastre hay sectores donde el polvo llega casi a un metro . Y hasta las camionetas doble tracción tienen dificultades para circular.

“Tenemos que aprender a vivir de otra manera”, le dijo a Clarín José Raimundo Cual, que junto a su mujer Adela sobrevive en Gastre criando un puñado de ovejas y chivas. “La ceniza no sólo está en el campo. Se metió en nuestras casas. Y nos está matando los pocos animales que nos quedan”. La zona viene sufriendo también una importante sequía desde hace cinco años.

Humberto Muñoz, presidente de la comuna rural de Gan Gan, está preocupado por lo que pueda pasar en el futuro. “Lo peor no es esto.

Lo peor está por venir porque la gente que cría animales se va a quedar sin ninguno.

El volcán sigue en actividad y sigue llegando la ceniza. A nosotros nos quedan apenas 50 fardos de pasto. La ceniza tapa los bebederos y los animales también sufren la sed”.

Según Ernesto Siguero, presidente de la Sociedad Rural de Chubut, por el drama de las cenizas ya murieron 500.000 ovejas.

Gan Gan está ubicado en el centro de la meseta chubutense, a 280 kilómetros de Rawson. Todo el camino es de ripio. Tiene 1.200 habitantes. La mayoría se dedica a la ganadería y son pequeños productores que no tienen más de 300 cabezas . Unos pocos trabajan en la administración y la obra pública. Una empresa minera que se instaló en el lugar les dio trabajo a 30 personas. El Gobierno provincial asiste a 600 familias con la tarjeta social de 500 pesos con la que pueden comprar alimentos. Hay una escuela donde concurren 330 chicos en jornada completa.

“Más de una vez tuvimos que suspender las clases y cuando la ceniza vuela no podemos trabajar al aire libre. Se suspendieron algunas obras que estábamos haciendo y la gente se tiene que quedar dentro de sus casas”, agregó Muñoz.

Pero si la situación es dramática en Gan Gan, más lo es en Gastre. En esta localidad de 1.700 habitantes –que se hizo conocida cuando en los 90 quisieron instalar un repositorio nuclear que fracasó por la presión ecologista– hay campos donde la ceniza llega al metro de altura. Y la gente no puede salir a trabajar. Se mueren y se pierden animales todos los días. Ya queda el 50% de la hacienda. Las vacas y ovejas que están preñadas no pueden parir porque no tienen fuerza. Se tiran en el campo a esperar la muerte.

El productor pierde doblemente, a la madre y a la cría.

En Gastre también hay un emprendimiento minero. “Estamos parados sobre oro, pero la gente pasa necesidades”, contó Rolando Jara, presidente de la comuna rural de Gastre. Antes la mayoría de los pobladores se oponía a la explotación minera, pero ahora los carteles “sí a la minería” se pueden ver en los dos pueblos.

La ceniza causa un daño irreparable en los animales. Cae sobre su lomo y su peso no les permite caminar para buscar comida: agonizan un par de días y mueren. Si logran ingerir pasto, la ceniza les provoca un serio daño en el aparato digestivo que con los días también los lleva a la muerte.

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