Se dispara el costo de emitir: la Argentina es el país más castigado después de Grecia

Mientras que el costo de endeudarse en el exterior rondaba el 8% hace 60 días hoy se ubica en torno al 13%. El riesgo país se disparó ayer por encima de los 1.000 puntos por primera vez desde la recesión del 2009 y está en el nivel de junio de 2001.

04deOctubrede2011a las08:11

Parecerá una exageración. Hoy la Argentina es, después de Grecia, la economía del mundo más castigada por la crisis en términos de costo de financiamiento. Por las últimas turbulencias globales, el riesgo que pagan sus activos se disparó a nuevos máximos y mostró que, si el país quisiera salir hoy mismo a tomar deuda en los mercados internacionales, debería convalidar al menos cuatro puntos porcentuales más en su tasa de interés que hace dos meses. “No hay una repuesta clara para determinar por qué. Pero hoy la Argentina aparece más golpeada que las economías riesgosas. Lo que aparece cierto es que hasta ahora no ha logrado restaurar la confianza de los mercados”, comentó a este diario el economista Miguel Kiguel, de Econviews.

Ayer, el Credit Default Swap (CDS) a 5 años de la Argentina –un seguro de tasa que pagan los inversores por los títulos locales para cubrirse ante un probable incumplimiento soberano– se disparó hasta los 1.122 puntos básicos. Su incremento en los últimos dos meses (de casi 500 puntos) no encontró desde entonces ninguna similitud con las economías del mundo: ni entre las más sólidas ni entre las más vulnerables.

La duda más difícil de esclarecer para los economistas es cuánto hay en todo esto de impacto global y cuánto de cuestiones locales. “Hay incertidumbre a nivel interno porque estamos alcanzando ciertos límites en materia cambiaria y hay mayores dudas sobre la continuidad del rumbo actual. Cuando se sufre salida de capitales, pero además cae la soja y devalúa Brasil, no hay tanto margen de maniobra como antes”, explicó a este diario el analista de la consultora Quantum Finanzas, Diego Chameides.

El EMBI+ Argentina del JP Morgan, otra de las medidas de riesgo que suele tomar el mercado y que indica la tasa que debe pagar la deuda argentina por encima de la estadounidense, trepó ayer a los 1.028 puntos básicos. El indicador no superaba las 1.000 unidades desde la recesión de 2009. Pero ayer alcanzó, curiosamente, el mismo nivel que tenía sólo cinco meses antes del estallido de diciembre de 2001.

El impulso de este índice no debe buscarse sólo en la reducción (a mínimos históricos) de la tasa del bono americano que se utiliza para calcularlo. Sino también en el incremento que muestra por estos días el rendimiento de los propios activos argentinos. Un ejemplo: los dos bonos locales que los analistas suelen tomar como referencia para medir el costo de financiarse a mediano plazo en el exterior (el Boden 2015 y el Global 17) rinden hoy entre 12% y 13% anual. Es decir, 400 puntos básicos más que a fines de julio, cuando sus tasas se ubicaban entre el 7% y el 8%.

El aumento del costo del financiamiento abre hoy un panorama incierto hacia el año próximo. En las consultoras consideran que la Argentina debe cubrir una brecha de entre u$s 5.000 y u$s 7.000 millones para afrontar los vencimientos de deuda en 2011. “Los números no son grandes”, aclaran. “Y el hecho de que una buena parte de este monto esté nominada en pesos, hace la cosa más fácil”, agregan.

Pero indican que, claramente, hay algo más que no convence a los inversores, por encima de esta holgura fiscal y el nerviosismo global. Algo de eso quedó claro, ayer, en el reporte que envió a los medios el economista Agustín Monteverde sobre la caída de la bolsa porteña: “Es el mayor derrumbe en el mundo. Supuestamente, porque los argentinos están muy preocupados por la situación griega. Según los medios, nada tiene que ver que los granos sigan cayendo. Que los commodities industriales perforan pisos. Que el real conti

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