Al novillo sólo lo sostiene la escasez - Por Ignacio Iriarte (*)

La crisis internacional aún no le pega a las cotizaciones locales. Es que el 90 por ciento de la producción argentina se vende al mercado interno, que todavía no muestra señales de agotamiento.

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07deOctubrede2011a las07:44

Hasta ahora, la crisis internacional no afecta el precio del novillo en nuestro país. Hoy en día, el 90 por ciento de la producción de carne se vende en el mercado interno, que todavía no muestra señales de agotamiento.

La oferta de carne disponible es un 10 por ciento más baja que el año pasado para esta época y un 27 por ciento más reducida que hace dos años. El mercado parece estar en un punto muerto, donde el precio del novillo no sube porque la demanda no está dispuesta a convalidar nuevos aumentos, y no baja porque la oferta disponible para el mercado interno es extraordinariamente baja.

Los precios reales del novillo, pese a la erosión sufrida en el último año, siguen siendo excepcionalmente altos. En el corto plazo, la crisis mundial debería entrar a nuestro mercado ganadero de la mano de un empeoramiento de la actividad exportadora, pero ésta, que está en pleno proceso de conversión al mercado interno, no sufre todavía de una baja significativa en los precios FOB.

Sudamérica, liderada por Brasil y Uruguay, está ofertando muy poca carne, y si bien la demanda europea o rusa está intentando pagar menos, los precios no bajan porque la escasez es muy marcada. La salida de Paraguay del mercado, no ha hecho otra cosa que acentuar dicha escasez. En el mediano plazo, la crisis podría pegar a través de una caída de la actividad económica local, y en una baja en la demanda doméstica por carne vacuna.

La caída del precio del novillo en Brasil en dólares (-15 por ciento), que siguió a la devaluación, y la baja constante del valor del ganado en Uruguay, alejan a nuestra carne cada vez más del mercado internacional. Se está entrando en el semestre (noviembre a abril) de menor oferta ganadera en el año, y los exportadores argentinos enfrentan un precio creciente del novillo pesado y de la vaca, a contramano del mundo, o al menos, de lo que sucede en los países vecinos.

Argentina vende poco (Hilton, Israel, Europa no Hilton) y a precios muy altos, pero la oferta sudamericana de carne en algún momento –hacia fin de año– va a tender a recuperarse y, si las cosas siguen así, todo indica que va a ser muy difícil no verificar caídas en los valores FOB. Si esto sucede, y se combina con una baja en el valor de los cueros, podría complicar aún más la situación de los exportadores. Esa eventual baja de los cueros –que ya se estaría dando–, reduciría también los ingresos de los frigoríficos de consumo y los recuperos pagados a los matarifes, recortando el poder de compra de éstos en el mercado de hacienda en pie. La inflación, subestimada por el gobierno, se comió el tipo de cambio real alto y competitivo, y las consecuencias se están viendo ahora.

El mercado, y estos excelentes precios, están sostenidos por la escasez y solamente por la escasez. Desde el punto de vista de los ganaderos, esta crisis encuentra al mercado entrando a una época del año donde la oferta tiende a reducirse paulatinamente, hasta tocar su mínimo anual en marzo.

El feedlot está con bajos niveles de ocupación y está vaciándose más temprano que otros años. Lo que podría cambiar este panorama sería un agravamiento de la seca, que obligue a los productores a vender anticipadamente y que aumente circunstancialmente la oferta, pero apenas llueva, y la situación climática se revierta, la oferta de ganado caerá nuevamente, porque la tendencia en todo el país es claramente a la retención. La crisis comienza entonces justo cuando empieza el semestre que por razones estacionales es el de menor oferta del año.

(*) Analista del mercado ganadero y de carnes.

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