Maíz: efectos y defectos de los ROE

El país resignó ingresos por 250 millones de dólares debido a la cuotificación mensual de las exportaciones.

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07deOctubrede2011a las11:21

Siempre hemos afirmado que lo ideal para transparentar los mercados es la libre competencia.

El precio de un producto –en este caso, maíz– se establece cuando dos o más personas pujan por la mercadería: el exportador va a ofertar por el grano disponible un precio cercano al FAS teórico y el consumidor del mercado interno, para no quedarse sin esa mercadería, va a mejorar la oferta.

El Gobierno nacional, con la excusa de la seguridad alimentaria de los argentinos –que está claramente asegurada al producirse continuamente saldos exportables– emplea herramientas como los cupos de exportaciones, quitándole transparencia a los mercados e incentivando que ciertos eslabones de la cadena acumulen ganancias extraordinarias a expensas de la producción primaria.

Ante esta realidad, hemos reclamado que cese el uso de estas herramientas distorsivas o, por lo menos, que su uso sea lo menos nocivo posible.

Si el Gobierno sabe, por ejemplo, que la cosecha de maíz para la campaña 2010/11 fue de 22 millones de toneladas y que el consumo interno se estima entre los siete y ocho millones de toneladas, ¿Por qué autorizar la exportación con cupos mensuales, cuotificada, si se podría haber permitido en forma automática exportar maíz hasta cubrir los 14 millones de toneladas de saldo exportable?

Este procedimiento –apertura de las exportaciones hasta cubrir el saldo exportable– hubiese permitido la tan esperada competencia, posibilitando que el productor recibiera el precio que le corresponde (FAS teórico) y evitando la extraordinaria transferencia (de más de 800 millones de dólares) a otros eslabones de la cadena.

Al mismo tiempo, se hubiesen aprovechado los buenos precios internacionales que tuvo el cereal a partir de marzo, sin perjudicar tanto a la producción primaria como al país al generar un menor ingreso de divisas en razón de la considerable disminución de los mercados granarios internacionales.

Teniendo en cuenta la producción de maíz en la campaña 2010/11 y descontando el consumo del mercado interno  resulta un saldo exportable de 14 millones de toneladas, de las cuales sólo se permitió la exportación de 9.161.000 toneladas, por lo que hay 4.839.000 toneladas que aún no se exportaron.

Si la emisión de los ROE (Registros de Operaciones de Exportación) autorizando ventas al exterior hasta cubrir el saldo exportable se hubiese llevado a cabo cuando se tuvo la mercadería física de la campaña, a partir del mes de febrero, se hubieran aprovechado los altos valores del maíz en dichos meses (aproximadamente 308 dólares por tonelada promedio FOB puerto argentino) que, comparados con los actuales de 257 dólares, provocan una merma en el ingreso de 51 dólares por tonelada. Multiplicados por los 4.839.000 toneladas aún sin exportar significa una pérdida de ingresos para la Argentina cercana a los 250 millones de dólares.

El autor es productor agropecuario, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez ).

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