Nobel por investigar el impacto de la política en la economía

Los norteamericanos Sargent y Sims analizaron cómo inciden en la inflación los temas fiscales y monetarios.

11deOctubrede2011a las07:51

La Real Academia Sueca de las Ciencias otorgó ayer a los economistas Christopher Sims y Thomas Sargent, de los Estados Unidos, el Premio Nobel de Economía 2011, por su aporte a la investigación sobre causas y efectos en la macroeconomía, en un contexto en el que los modelos teóricos están bajo fuego por la crisis global.

Ambos son respetados en el ámbito académico por su aporte para desentrañar complejas cuestiones teóricas, pero Sargent en particular analizó fenómenos de política económica en Estados Unidos y Europa y se ubicó originalmente en la escuela de los monetaristas de Chicago.

Su mensaje principal, de defensa de las "expectativas racionales", reside en que éstas son un elemento clave para combatir la inflación, al igual que la utilización de las medidas fiscales y monetarias.

De hecho, ayer ambos destacaron la importancia de coordinar ambas cuestiones para que Europa supere su crisis.

Uno de los papers más relevantes de Sargent fue "El final de cuatro inflaciones altas", en el que analiza la hiperinflación en cuatro naciones europeas entre las dos guerras mundiales del siglo XX.

El presidente del Banco Ciudad y economista doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Federico Sturzenegger, dijo a LA NACION que ese trabajo académico contiene un mensaje que no debería ser dejado de lado por el gobierno kirchnerista. "Sargent mostró que, con credibilidad, las inflaciones, incluso las más altas, se cortan en forma tajante si se logra una política monetaria creíble, y que una desaceleración, en lugar de generar una caída del PBI como piensa el Gobierno, contribuye a una sólida recuperación porque expande el mercado de crédito", sostuvo Sturzenegger.

En particular, opinó que "en el caso argentino la baja de la inflación sería muy poco costosa si se restableciera la credibilidad, pero ahora la gente percibe un modelo no sustentable en lo monetario y en lo cambiario". La otra lección de este estadounidense, nacido en 1943 en California y que ahora enseña en las universidades de Nueva York y Stanford, es "el efecto inflacionario del déficit fiscal", agregó Sturzenegger.

Aunque la mayoría de los analistas prevén que el Gobierno terminará este año con un ligero superávit primario, aclara que sin el aporte de la Anses y del BCRA, el resultado sería deficitario.

Alejandro Rodríguez, profesor de la Ucema y ex asistente de Sargent en Chicago, dijo que sin duda este economista, considerado uno de los padres de la teoría de las expectativas racionales, "es un defensor de las herramientas fiscales y monetarias" para bajar la inflación.

Tanto Sturzenegger como Rodríguez recuerdan que Sargent participó en algunos congresos de análisis macroeconómico en la Argentina. "El insiste en la necesidad de resolver los problemas fiscales de largo plazo; una de las cuestiones que trabajé con él fue el estudio del alto desempleo europeo frente al caso de Estados Unidos, que él atribuía a políticas fiscales, a impuestos más altos y a los altos costos para contratar personal", dijo Rodríguez, feliz por el premio otorgado a Sargent.

Aunque el economista Daniel Heymann afirmó que Sargent revisó varias posturas desde sus ataques virulentos al keynesianismo en los 80, Rodríguez cree que "él se ubica en lo que se denomina el grupo de economistas del «agua dulce», de las universidades de Chicago y Minnesota, frente a los del «agua salada», como las del Este y las de California". De todos modos, ayer Paul Krugman lo felicitó desde su blog en el diario The New York Times.

Al respecto, Steve Hanke, de la Universidad John Hopkins, indicó que "el premio es un mensaje a aquellos que, como Krugman y Joseph Stiglitz, señalan las expectativas racionales como culpabl

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