Alimentos tendrán una volatilidad sostenida

Los precios de los alimentos permanecerán altos y caracterizados por una volatilidad sostenida, quizás incluso por un aumento, destacó ayer un informe conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

11deOctubrede2011a las08:07

Esta tendencia de los precios podría llevar a que los agricultores, consumidores y los países pobres sean más vulnerables a la inseguridad alimentaria, destacaron los tres organismos.

El cálculo realizado por la FAO del número de personas con hambre para 2010 es de 925 millones.

Para el período 2006-2008 la cifra se estimaba en 850 millones, añadió la FAO, recordando que está modificando su metodología utilizada para estos cálculos, razón por la cual no se ha elaborado una nueva estimación en 2011.

El tema clave del documento publicado ayer en Roma es precisamente el de los precios altos y volátiles, que contribuyen a la inseguridad alimentaria y son a su vez fuente de grave preocupación para la comunidad internacional.

«La demanda de los consumidores en los países con economías en rápido crecimiento aumentará, la población continúa creciendo y si prosigue la expansión de los biocombustibles el sistema alimentario se verá sometido a demandas adicionales», añadió el informe.

La volatilidad de los precios alimentarios podría por otra parte aumentar en la próxima década debido a los vínculos más estrechos entre los mercados agrícolas y los de energía, además del impacto derivado del aumento de los fenómenos meteorológicos extremos.

La volatilidad de los precios provoca que tanto los pequeños agricultores como los consumidores pobres sean cada vez más vulnerables a la pobreza, mientras que al mismo tiempo las variaciones de precios a corto plazo tienen consecuencias a largo plazo en el desarrollo, destacaron los expertos de los tres organismos.

«Los cambios en los ingresos debido a las fluctuaciones de los precios llevan a un menor consumo de alimentos, que puede reducir la ingestión de elementos esenciales por los niños durante los primeros tres años de vida desde la concepción.

Esto provoca a su vez -destacó el informe- una reducción permanente de su capacidad futura para obtener ingresos, y una mayor probabilidad de pobreza futura».

Pero las oscilaciones de los precios afectan a los países, poblaciones y familias de formas muy diferentes, añadió el documento, indicando que la región más afectada es Africa, en donde el número de personas desnutridas se incrementó en un 8% entre 2007 y 2008.

Amenazados

«Los países pequeños dependientes de las importaciones -en particular en Africa- son los más amenazados», precisó el documento, recordando que muchos países de la región siguen sufriendo graves problemas a raíz de la crisis económica y alimentaria mundial de 2006-2008.

Estas crisis en el continente -incluyendo la región del Cuerno de Africa- «están dificultando nuestros esfuerzos con miras a alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) para reducir a la mitad las personas que sufren hambre en el mundo para 2015», advirtieron en el prólogo del informe los responsables de los tres organismos, Jacques Diouf (FAO), Kanayo F. Nwanze (FIDA) y Josette Sheeran (PMA).

Sin embargo, prosiguió el documento, «incluso en el caso que se alcancen los objetivos del milenio en 2015, en los países en desarrollo seguirán habiendo unos 600 millones de personas subnutridas».

Esto es «inaceptable», añadió el documento, recordando que «la comunidad internacional debe actuar ya y hacerlo de forma enérgica para erradicar la inseguridad alimentaria del planeta».

«Debemos reducir -concluyó el documento- el despilfarro de alimentos en los países desarrollados a través de la educación y las políticas adecuada

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