Preocupación empresarial por Brasil

En la apertura del Coloquio de IDEA, los ejecutivos enfatizaron su temor por la desaceleración del PBI en el socio mayor del Mercosur.

13deOctubrede2011a las07:59

Cristiano Rattazzi llegó temprano y sonriente a la sede del 47° Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA). Al principio intentó esquivar cualquier pregunta relativa a la crisis internacional y su posible impacto en el país. "Me traje para leer lo de la devaluación del 11% que podría hacer Brasil", se excusó, señalando la carpeta bajo su brazo. Se refería a una impresión de la web de La Nacion en la que se consignaba que el gobierno de Dilma Rousseff evalúa llevar el dólar a 2 reales por unidad antes de fines de año.

El tipo de cambio de Brasil y, sobre todo, el nivel de actividad de ese país fueron dos de los temas más mencionados entre los cerca de 500 empresarios, ejecutivos, economistas y dirigentes políticos que asistieron a esta cita anual. Las recientes idas y venidas en los anuncios de suspensiones en la industria automotriz, que se sumaron a la reestructuración de Acindar conocida ayer, fueron sólo los primeros pantallazos del impacto que podría tener sobre la economía argentina un freno al crecimiento brasileño.

"No sé si hay que enfocarse tanto en el tipo de cambio como en la actividad económica de nuestros países", advirtió Aníbal Borderes, presidente de Adefa, la asociación que reúne a las terminales automotrices radicadas en la Argentina. El ejecutivo de Toyota advirtió que en Brasil ya se nota "un poco de ajuste en el otorgamiento de créditos al consumidor" y que sobre la base de las nuevas proyecciones, y las demoras en la tramitación de las licencias de importación por parte de Brasilia (cerca de un mes, en lugar de los 10 días prometidos), es que algunas automotrices tuvieron que ajustar sus planes de producción.

No obstante, no son las terminales las que más sufrirían una depreciación del real. "Las terminales argentinas importan gran parte de sus componentes de Brasil, así que podría terminar siendo beneficioso por una baja en los costos", dijo Borderes. En cambio, "son los autopartistas los que pueden estar más preocupados".

El sector metalmecánico ya empezó a sentir el impacto. En una empresa de mano de obra intensiva recibieron la noticia que no querían escuchar. La casa matriz les comunicó que ahora la filial brasileña empezaría a fabricar gran parte de la producción que hasta ahora se localiza en el país. Le dieron dos motivos. El primero tiene que ver con la devaluación del real. Con la moneda más barata, pues resulta más económico producir allá.

Pero por encima de ese factor, al que la fuente le restó importancia ya que lo cree coyuntural, había uno más que sí preocupó. "Hay una fuerte desaceleración en el mundo. Eso es más difícil de enfrentar porque es poco lo que se puede hacer desde acá. Y si no hay demanda para que fabriquen todos, pues lo hará Brasil. Es una cuestión de escala", comentó.

En su sector, en el que hay gran cantidad de pymes, los horizontes de espera son cortos. "En dos o tres semanas se verá claramente qué pasará. Depende de lo que hagan las grandes empresas después de las elecciones", dijo.

El economista Bernardo Kosacoff compartió el diagnóstico. "Lo más sensible para la Argentina es el nivel de actividad de Brasil", dijo, y descartó que la depreciación del real vaya a sufrir una aceleración mucho más profunda que la vista hasta ahora. Recordó que en la crisis de 2008/09 el dólar llegó a estar a 2,40 reales, por lo que todavía hay un resto de competitividad cambiaria. "La aceleración de precios de la Argentina es lo que más nos complica la posibilidad de ser competitivos con Brasil en productos de valor agregado. A eso se suma ahora esta pequeña devaluación", opinó.

La sensación se extiende a otros sectores de la industria. José Urtubey, director de Celulosa Arg

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