Sin margen para apuestas, el mercado se olvida de las urnas

El arrollador triunfo oficialista en las primarias y la magnitud de la crisis en los mercados externos hacen que para la bolsa las elecciones presidenciales pasen sin pena ni gloria. En otras votaciones, más reñidas, el mercado fluctuó fuertemente antes y después del sufragio. La atención de los inversores ahora está puesta en posibles definiciones sobre el nuevo mandato.

17deOctubrede2011a las08:03

El mercado se prepara para vivir unas elecciones presidenciales inéditas para un país cuyos principales drivers económicos suelen ser políticos. La encuesta masiva que significaron las elecciones primarias de agosto deja poco margen para apostar por resultados sorpresivos, lo que sumado al enorme impacto del cataclismo económico que golpea a los países centrales, hace que los operadores le den la espalda a las urnas por primera vez en muchos años.

Operadores y analistas del mercado local, consultados por El Cronista, coincidieron en señalar que los activos que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires ya están valorados para un escenario de fácil victoria oficialista, ya sea en primera ronda o luego de un fácil ballottage.

A tono con las encuestas previas a la jornada electoral del 23 de octubre próximo, y con la abrumadora victoria de la fórmula de Cristina Kirchner y Amado Boudou en las elecciones primarias de agosto, los inversores locales no esperan que el componente político afecte al mercado al menos hasta que, con el nuevo mandato, el Gobierno empiece a dar las primeras señales respecto a lo que hará en los próximos cuatro años.

“El partido se jugaba en las primarias, ahora está todo cantado”, comentó Javier Salvucci, de Silvercloud Advisors. “La verdad es que no recuerdo una situación así, porque en las elecciones pasadas, especialmente en las presidenciales, un cierto grado de incertidumbre en el resultado permitía al menos hacer apuestas”, agregó.
En anteriores campañas electorales, el mercado bursátil local estuvo mucho más activo. La votación que más recuerdan los operadores es la que llevó a Carlos Saúl Menem a su primera presidencia, en 1989. Según datos del Instituto Argentino del Mercado de Capitales (IAMC), tres meses antes de aquel sufragio la bolsa porteña cotizaba 29,2% por debajo de su nivel inmediatamente posterior a las elecciones. Seis meses más tarde, la gestión del nuevo presidente había tomado parte en una suba del 121% del Merval.
También fue relevante el impacto de las elecciones de 2003, que llevaron al ex presidente Néstor Kirchner a la presidencia. Seis meses antes de la elección, el Merval cotizaba 46% por debajo de su nivel posterior a la votación, mientras que seis meses más tarde, había ganado un 39%. En el IAMC aclaran que sus análisis de la influencia de las elecciones en el mercado esconde otras variables que movieron a los índices, pero que en todos los casos el factor electoral pesó y mucho.

Esta ocasión parece distinta. “Ya no miramos al 23 de octubre, sino al 24 y los meses que vendrán después”, coincidió Julio Bruni, de Arpenta.
“Como siempre que hay un cambio de mandato, o de funcionarios, el mercado va a estar atento al reconocimiento de la inflación y las inspecciones del FMI para negociar con los acreedores, subsidios energéticos y el déficit fiscal, y la política cambiaria, la tendencia del superávit comercial y los niveles de reservas del Central”, añadió Mauro Gini, de la Gerenciadora de Patrimonios FDI.

La combinación de un escenario electoral cantado y de una –también cantada– continuidad en el mediano plazo del crecimiento anémico en los Estados Unidos y la crisis de deuda en Europa hace que el factor político sea casi nulo. En esta víspera electoral, es más común que los operadores se vayan a dormir pensando en la canciller alemana, Ángela Merkel, que en la presidenta argentina.

“La bolsa local ha mostrado un sólo patrón en los últimos

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