Roces con Brasil por las trabas a las importaciones de calzado

Los fabricantes brasileños se quejaron de que no pueden ingresar aquí 3,5 millones de pares

20deOctubrede2011a las08:07

San Pablo.- Una virtual contienda por 3,5 millones de pares de zapatos entre los principales socios del Mercosur rompió con la armonía de una misión de promoción comercial argentina que se realiza en este país, como consecuencia de la denuncia de los industriales del calzado brasileño, que acusaron al gobierno argentino de estar frenando en la frontera mercadería por un valor de US$ 50 millones.

En una de las noticias más leídas en la edición online del diario Folha de S. Paulo ayer, la Asociación Brasileña de Industrias del Calzado (Abicalçados) sostuvo que "cerca de cuatro millones de pares de calzados brasileños están parados en depósitos porque las fábricas no consiguen licencias para llevar la mercadería a la Argentina".

El director ejecutivo de Abicalçados, Héctor Klein, agregó luego, en conversación telefónica con LA NACION, que "no hay ninguna explicación formal a esta extensión injustificada de las licencias no automáticas para el calzado, que rompe con el acuerdo firmado con la Argentina y es una medida ilegal".

Mientras tanto, también ante LA NACION, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Luis Kreckler, calificaba de "exitosa" la rueda de negocios en esta ciudad. Kreckler voló después de San Pablo a Río de Janeiro. "Hay buen ambiente y grandes oportunidades para los dos países en medio de esta crisis; acá no se habló de problemas de competitividad ni de las importaciones", se entusiasmó el funcionario, que, aseguran, estaría bien posicionado para integrar el gabinete en el segundo mandato de la presidenta Cristina Kirchner.

Klein se explayó sobre los efectos de la decisión. "Ya perdimos las ventas del Día de la Madre y, si se siguen demorando, vamos a perder las de Navidad". En particular, sostuvo que la pérdida "asciende a 50 millones de dólares en términos cuantitativos, pero es mucho más si se suma el costo de credibilidad para el país". Klein no sólo se dirigía al gobierno de Cristina Kirchner, sino también al de Dilma Rousseff y a sus colegas de la Cámara Argentina del Calzado, que participan de la delegación de la Cancillería que realiza una gira para cerrar negocios en este país, con la participación de más de 100 ejecutivos nacionales. "No me da explicaciones formales ninguno de los dos gobiernos, aunque el comentario que predomina acá es que la mercadería está frenada para no perjudicar las chances electorales de la presidenta Kirchner para las elecciones del domingo", exageró Klein.

"No pudimos enviar ni la mitad de los calzados acordados hace dos años [15 millones de pares anuales] por esta decisión, que es una falta de respeto al acuerdo que los gobiernos nos pidieron firmar a las empresas", aclaró, y detalló que, de enero a septiembre, la cantidad de calzado brasileño que pudo ingresar en territorio argentino representó una caída del 22% respecto del mismo período de 2010. "No hay justificaciones ante este incumplimiento ni tenemos forma de reclamar legalmente porque el gobierno de Brasil quiere dejar todo en el campo de las negociaciones diplomáticas".

La protesta sorprendió a los fabricantes argentinos. "Vimos el comunicado en un medio local, no llama la atención -dijo a LA NACION Horacio Moschetto, secretario de la Cámara del Calzado-. Lo que está entrando es lo pautado en el acuerdo."

Empresarios de ambos países se encontraron ayer en esta ciudad y discutieron el tema. Mientras tanto, fuentes del Gobierno intentaban anoche enterarse de las cifras reales del conflicto. "Es complicado, porque la cámara brasileña deja a algunos fabricantes fuera del acuerdo", dijeron. En las empresas están convencidos de lo que consideran una injusticia: mientras la Argentina importa 15 millones de pares brasileños por año

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