Qué sembrar dependerá de las certidumbres

Los productores granarios no tienen en claro hacia dónde apuntan las políticas agropecuarias, y en este contexto las inversiones no terminan de definirse. Esto se suma a las fluctuaciones de los precios internacionales y el factor climático.

28deOctubrede2011a las10:41

Desde hace varias semanas se menciona desde esta columna que la campaña de granos gruesa esta a pocos días de iniciarse y que las políticas agropecuarias argentinas todavía no muestran con claridad el destino final al que apuntan, y esto origina incertidumbre entre los productores granarios.

A la situación citada se suma lo que viene ocurriendo con los mercados internacionales de granos que muestran ciertos vaivenes a futuro de acuerdo con los diferentes puntos de vista con que se miren.

La Bolsa de Comercio de Rosario publicó un informe en el que se analizan los distintos factores que podrían generar escenarios de subas o bajas en las cotizaciones del Mercado de Chicago. Además, se analiza cómo pueden incidir en las cotizaciones de los commodities agrícolas en nuestro país.

Saber si se mantendrán o no firmes los precios internacionales de los granos en el futuro es una de las preguntas que más se formulan los analistas del mercado granario y economistas en la Argentina. Y es al fin y al cabo la que se hacen todos los productores a la hora de decidir qué cultiva hacer en esta campaña granaria 2011-2012.

Esto se debe a las implicancias que tienen para nuestro país las exportaciones de granos, aceites y subproductos en la generación de divisas, en la obtención de recursos fiscales vía derechos de exportación y otros impuestos y en la tasa de crecimiento del PBI local.

En este informa se analizan los factores positivos que permitirían pensar en el sostenimiento en el tiempo de precios interesantes para los granos, aceites y subproductos que la Argentina produce y exporta, ya que el informe destaca, por un lado, la elevada demanda de granos, harinas y aceites por parte de países con gran población que están cambiando sus hábitos alimentarios. Es evidente que la demanda de granos, aceites y subproductos argentinos está sustentada en las compras de países con poblaciones importantes, que están saliendo de la indigencia y la pobreza.

La alta utilización de maíz para la producción de etanol por parte de la economía estadounidense es otro factor positivo. A priori, podría afirmarse que esta demanda del cereal para energía es un elemento clave para que el precio internacional del maíz se sostenga con altos precios en el tiempo. Como consecuencia de esto, también se suma la caída de los stocks finales de maíz a nivel mundial.

Pero lo que no se comprende es que en nuestro país todavía no se puede comercializar el grano de este cereal, ya que las autorizaciones de exportaciones siguen siendo manejadas discrecionalmente. En el caso del NOA, el maíz es un cultivo que favorece la sustentabilidad del sistema productivo, parece que no importaría lo técnico (beneficios de la rotación) y esto solo hace que el productor busque otra alternativa. ¿Será apostar nuevamente a la soja?

Por último, las perspectivas climáticas en la Argentina y Brasil tendrían un escenario de lluvias por debajo de lo normal en los próximos meses, que pueden impactarían sobre la productividad de los cultivos. De manera que habrá que evaluar su efecto sobre los precios internacionales.

Además, la crisis financiera mundial puede generar que los países afectados no compren los alimentos que necesitan. En este sentido, la Argentina depende del crecimiento de la economía mundial para que sus productos se compren, especialmente los derivados del complejo agroindustrial.

De continuar la crisis europea podrían presentarse escenarios negativos de desaceleración de la economía mundial y, por ende, del comercio internacional. Un escenario recesivo de esta naturaleza podría impactar negativamente en el precio int

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