Hoja de ruta para cuatro años de convivencia - Por Mercedes Colombres

Varios expertos analizaron cuáles son los escenarios políticos y económicos posibles para el campo, de cara a un nuevo gobierno de Cristina Kirchner.

29deOctubrede2011a las07:45

La contundente victoria de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del domingo pasado plantea una serie de incógnitas para la producción de cara a los próximos cuatro años: ¿se profundizará la intervención, con el consecuente aumento de la tensión en la relación entre los productores y el Gobierno? ¿Se continuará el camino del diálogo moderado iniciado con la visita oficial a Coninagro, con algunas concesiones hacia el campo? ¿O habrá una mayor liberalización en las políticas agropecuarias, para poder cumplir con los objetivos del Plan Estratégico Agropecuario (PEA) rápidamente?

En este contexto, hay otro interrogante para sumar a las incógnitas que plantea el futuro: si los precios de los granos, en particular de la soja, columna vertebral de la caja del Gobierno, seguirán siendo altos o bajos. Estas alternativas combinadas resultan en un rompecabezas de difícil resolución para saber qué escenario político y económico les espera a los productores. El primer escenario posible a imaginar es el de una profundización del modelo, con una mayor intervención en el comercio o una mayor presión fiscal, ya sea con la creación de una junta de granos o una suba de retenciones a la soja. Para los consultados por La Nacion, un escenario así, acompañado de buenos precios, no detendría la producción, pero sí bajaría la inversión en tecnología drásticamente y profundizaría la apuesta a la soja.

"La reacción lógica del productor sería invertir menos en tecnología, y eso nos quitaría competitividad, por lo cual Brasil nos sacaría nuevamente ventaja, aprovechando los precios para producir más volumen y más eficientemente", dijeron Juan Cruz Jaime y Pablo Grosso, director ejecutivo y director de Gestión Tecnológica, respectivamente, de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe).

"En un contexto así, el productor no captaría los buenos precios, porque el Gobierno aumentaría la presión impositiva. Por otro lado, éste es uno de los peores escenarios, porque lo que más afecta hoy al productor no es el precio alto o bajo, sino la incertidumbre y el cambio constante de reglas del negocio. Es preferible que el precio no sea tan alto pero que no haya tanta intervención", destacaron Francisco Perkins y Bernardo Debenedetti, productores del Movimiento CREA.

En los pasillos del Gobierno no auguran un aumento de la intervención como el que incluye este escenario. "Los precios están con tendencia a la baja. No hay razones para pensar en aumentar la intervención, porque no creemos que vaya a haber una tensión con los precios como para tomar una medida así", destacó un hombre cercano a las oficinas donde se decide la política económica y agropecuaria del Gobierno.

Ahora si este escenario se combinara con precios de la soja bajos, por debajo de los US$ 300, el cóctel podría ser explosivo. "Eso llevaría automáticamente a la relación campo-Gobierno al mismo estado de 2008, y en ese escenario nadie saldría beneficiado. Además, una soja de bajo precio complicaría los planes de asistencia social del Gobierno y eso obligaría a aumentar la presión impositiva sobre el campo. Es lo peor imaginable", dijo Jaime.

"Sería una combinación poco recomendable. Hay mucho para hacer, creo que hoy todos sabemos que se puede construir mucho y que no hay que repetir escenarios como el de 2008. Además, si queremos producir 150 millones de toneladas necesitamos ir en otra dirección", dijo Debenedetti.

"Lo de 2008 hoy se encuentra muy lejos de repetirse. Primero que veo un gobierno más dialoguista, y si bien esto no ha permitido corregir aún algunas distorsiones, me parece que el camino está más allanado que en 2008. Claro que, si no se comie

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