Europa va al alargue: después de la euforia, vuelven a aflorar las dudas

El mercado festejó el compromiso de los líderes europeos. Pero sin crecimiento y con alto desempleo, será difícil sostener la confianza de los inversores.

31deOctubrede2011a las08:00

Si se tratara de fútbol, se podría decir que Europa empató el partido en tiempo de descuento y ahora va al alargue, después de ir en desventaja durante buena parte del encuentro. Por lo menos esa fue la sensación que se vivió en la madrugada del jueves pasado en Bruselas, cuando los líderes europeos lograron un trabajoso acuerdo para salvar a Grecia del default, recapitalizar los bancos y reforzar el Fondo de Estabilidad Financiera (FEEF).

Pero si bien los mercados financieros reaccionaron con euforia tras la noticia, todos saben que lo más difícil está por delante: cómo lograr que se fortalezca el anémico crecimiento económico y se reduzca el enorme desempleo, necesarios para sostener en el tiempo las medidas adoptadas.

Porque hasta ahora todas las cámaras siguieron a la que fue la estrella del partido, es decir la crisis de la deuda soberana. Pero si el acuerdo resulta ser exitoso (y todavía hay muchos puntos oscuros al respecto), es decir si la UE logra que los mercados acepten la quita de la deuda griega que se viene (de por lo menos un 50%), consideren que los bancos tienen fondos suficientes para absorber las pérdidas en sus tenencias de bonos y crean que el FEEF tiene en su arsenal suficientes misiles para defenderse de cualquier ataque especulativo, la deuda soberana pedirá el cambio y entrará a la cancha el crecimiento económico, gran ausente hasta ahora de este partido.

Pero antes de que la deuda soberana pueda retirarse al vestuario, quedan varios puntos oscuros a resolver por parte de los inversores. En primer lugar, ¿aceptarán los bancos la quita del 50% de la deuda griega en su poder sin chistar y sin activar los seguros de default o crédito default swaps (CDS) que cubren su exposición a estos bonos? En segundo lugar, ¿alcanzará con este nuevo paquete para que Grecia no colapse? ¿Servirá el monitoreo permanente de la UE para que se cumpla con el ajuste prometido?
Sin embargo, también surgen otras dudas sobre los bancos y el fondo de estabilización: ¿alcanzará con inyectar 108.000 millones de euros (u$s153.000 millones) en los bancos para apuntalarlos y que puedan digerir sin problemas las pérdidas ocasionadas en sus tenencias de deuda soberana? ¿Cuánto es lo que queda de activos tóxicos de la crisis subprime en sus balances (algunos analistas creen que el verdadero problema de los bancos está ahí y no en los bonos en su poder)?

Y por último, pero no menos importante, es saber si el billón de euros (u$s1,4 billones) con que se va a ampliar el FEEF alcanza en caso de que haya que salvar a una economía como Italia o España. Porque lo que se propone es que la UE garantice hasta un 20% de las nuevas emisiones de deuda, no el total.

Como se puede ver, el partido entre Europa y los especuladores llegó al final empatado en el último suspiro y ahora comienza el alargue. Pero todavía el equipo europeo no logró despejar todas las dudas planteadas de cara a lo que se viene.

Sin ir más lejos, el optimismo que trató de transmitir el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, en su entrevista televisiva tras la reunión de Bruselas, se desinfló como un soufflé en cuanto reconoció que el crecimiento económico del país en 2012 no sería del 1,75% como había previsto, sino del 1%. Mientras tanto, en Italia la situación es peor, con varios años en su haber creciendo a menos del 1% anual. Y España tiene que lidiar con un desempleo récord, de 5 millones de parados, uno de cada 5 españoles.

¿Cómo hacer para recuperar una senda de crecimiento sustentable en el tiempo que permita reducir los enormes ratios de deuda respecto del PIB? En realidad, como bien podría decir un Hamlet en clave económica, crecer o no crecer: esa es l

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