Grecia hundió otra vez al mercado

Ayer se profundizaron las dudas en torno a la evolución de los controles cambiarios. Pero al ruido doméstico se le sumó el malestar que generó la sorpresiva noticia sobre el referendum en Grecia. El Merval cayó casi 5% en un día en que los rojos llegaron al 7%, como en el caso de Milán y Atenas. El frente externo volvió a complicarse.

02deNoviembrede2011a las07:44

La bolsa local recibe desde hace 48 horas los coletazos de la incertidumbre que encontró su lugar en el mercado cambiario a partir de la instrumentación de medidas que resultaron sorpresivas para buena parte del público.

Esa incertidumbre –que algunos rebautizaron ayer “exasperación”– también reparte su tiempo por los pasillos de la Bolsa, donde no faltan las quejas y algún que otro lamento.
Ayer, los inversores locales apilaron riesgo local y le sumaron otra dosis de pesimismo made in Europe.

Es que al parco funcionamiento de la plaza cambiaria doméstica, las pocas precisiones sobre el funcionamiento del nuevo sistema de la AFIP, la salida de depósitos, la intervención de la ANSeS en el mercado de bonos para evitar que el dólar “contado con liqui” avance desde los $ 5,20, y las dudas sobre la evolución de este cuadro, se le sumó la sorpresa de Grecia y un referéndum propuesto por el propio gobierno para decidir si aplicará o no los recortes que le exigen los líderes europeos para asistirlos.

La reacción negativa arrojó caídas de hasta 7% en las bolsas de Europa (Milán, Atenas) con un promedio de descensos de 5% en el resto de las plazas.
La línea argumental obedece a que la perspectiva es todo menos positiva: ya suena la palabra “default”, y hoy mismo habrá reunión del G-20 para tratar el tema. Por otro lado, Nicolás Sarkozy y Ángela Merkel, “la mesa chica” de Europa, volvieron a reunirse para presionar a los hijos de Aristóteles.

“Los griegos han aumentado un riesgo que no estaba en el radar, que existan trabas a la reestructuración”, dijo Roberto Melzi, estratega de Barclays Capital en Nueva York.
En la traducción, y de acuerdo a la visión que tienen algunos sectores en Europa, si los votantes griegos rechazan el impopular rescate en una votación propuesta por el primer ministro griego, George Papandreou, posiblemente se provoque una cesación de pagos de Grecia, causando pérdidas mayores a los bancos y aumentando el riesgo sistémico. Wall Street sintió también el cimbronazo y perdió 2,49%.

Los inversores locales –una casta que claramente podría decretarse en vías de extinción hasta nuevo aviso–, pusieron todo el peso de su decisión inversora al servicio de una pregunta todavía vacante de respuesta: ¿qué pasará de ahora en más con el dólar? Para algunos, lo sensato sería ajustarlo tal y como ocurrió con otros activos de la economía local. Para otros, la cruzada del Gobierno por no tocar el tipo de cambio obedece a que se generaría mayor inflación aún.

Ayer, en plena tertulia bursátil, y cuando el Merval se encaminaba ya a un recorte del 5%, los socios de la entidad que consumen sus horas en el recinto, miraban de reojo los saldos de ventas de divisas del BCRA mientras seguían los monitores poblados de números rojos. La tranquilidad es un activo escaso que tiene un precio bastante alto: por caso ayer cotizó a $ 4,70, que fue el precio del dólar informal.

“Tuvimos llamados todo el día con inversores que buscaban consejo sobre qué hacer con sus inversiones en pesos y si era recomendable pasarse a bonos en dólares o directamente salir”, señaló un broker que pidió anonimato.
Es que las caídas se hacen sentir. Los bancos, un sector que hasta hace dos semanas concentraban la quintaesencia del optimismo inversor, ayer acumulaban caídas del 15% promedio en dos días.

Esto hizo que algunas entidades como Banco Macro salieran a recomprar sus propias acciones a precios de liquida

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