La Cadena Agroindustrial confía en que el futuro trae desarrollo

Con reparos y apuestas; reclamos y autocríticas; demandas y desprendimientos, los empresarios vinculados a la industria primaria y de los alimentos del país se entusiasman en que las condiciones para que las exportaciones crezcan y el volumen de la producción se incremente.

03deNoviembrede2011a las07:54

Frases como “el escenario favorable que se abre para los países dados los cambios de los patrones de consumo de los países emergentes que hace la producción de alimentos convierta a la Argentina en un socio estratégico de los nuevos polos de poder mundial”; o “estas hipótesis nos llevan a imaginar un escenario muy favorable para potenciar la producción y exportación de alimentos, pero también de tecnología, servicios y biocombustibles”; también aquellas del tipo macroeconómico como “la favorable evolución de los términos del intercambio (precios de nuestras exportaciones vs. precios de nuestras importaciones), de los últimos años, parece responder no sólo a la coyuntura particular de la debilidad del dólar y la liquidez global, si no a cambios estructurales de largo plazo” corrieron el telón para que la obra que integran expectativas privadas y posibilidades materiales salgan a escena para desplegar un guión a futuro que todos quieren interpretar.

Más de 500 empresarios de las más de 20 cluster que integran el Foro de la Cadena de la Agroindustria sintieron que el amplio consenso de los especialistas acerca de la potencialidad de las cadenas argentinas, las del sector primario y aquellas que agregan valor integrándose en proteínas y alimentos, les susurraba la música que sus oídos querían escuchar: se mantendrá el esquema que permitió el desarrollo, la generación de empleo, el agregado de valor y la colocación de productos en mercados altamente demandantes.
Y la coincidencia fue total. Intelectuales como Enrique Szewach, Bernardo Kosacoff, Juan Vasconcellos y Juan Manuel Garzón de la Ieral; el ministro de Agricultura Marcelo Regúnaga o el especialista internacional de FAO, Ramesh Sharma, Gustavo Víttori, Juan Tokatlián o Daniel Arroyo, con ribetes y aristas técnicas distintivas fueron dibujando un sentido auspicioso.

Un dato estadístico refuerza la hipótesis: 1200 millones de personas salieron de la pobreza extrema en los últimos veinte años en todo el mundo, y se espera que en los próximos 20 se sumen 1000 millones más; esto implica mayor demanda de calorías y alimentos que produce Argentina.

Desarrollo. Bernardo Kosacoff desplegó un concepto que abona el criterio general y que se Inscribe en este marco. “Los países de la región tienen en común que son abundantes de bienes exportables, pero su canasta depende de la canasta de cada país, y los términos de intercambio han favorecido más a la Argentina que a Brasil, porque Brasil tiene una historia industrial más importante, y es una diferencia positiva que se potencia porque Argentina al ser más pequeño, pero también porque es más abierto. En Argentina el nivel de exportaciones es del 34 % del PBI y Brasil del 20%, pero es una condición para aprovechar el momento seguir siendo una economía abierta para potenciar los términos de intercambio”.

Esta fue la demanda principal, previsiblemente, que a la hora de los discursos de cierre de Hugo Biolcati y Rubén Ferrero, presidentes de la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas, dos de las entidades más importantes de las 40 que integran el Foro, estuvieron dadas en “mayor previsibilidad, la implementación de medidas racionales y la búsqueda de consensos para el desarrollo armónico para una mayor producción”.

Sin embargo, si bien hubo coincidencias sobre que aún no se sabe cómo se implementará, el sector agroalimentario mostró abierta adhesión sobre el Plan Agroalimentario Nacional que espera multiplicar la producción par 2020, y que el Gobierno presentó un par de meses atrás.

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