Moyano insiste con reparto de ganancias

Hugo Moyano prometió ayer «no descansar» hasta ver sancionada la ley de reparto de ganancias empresarias entre los trabajadores. Lo hizo en un acto en Neuquén, poco antes de enterarse del fallecimiento de uno de sus hijos, Emiliano Moyano, por presunta «muerte súbita».

04deNoviembrede2011a las08:06

La trágica noticia conmocionó el ambiente sindical, que aguardaba el acto en la provincia patagónica para ver reactivada la campaña del camionero a favor de una iniciativa resistida por el Gobierno.

El acto, que había anticipado este lunes Ámbito Financiero, había sido programado para anunciar la primera distribución de utilidades entre empleados de una firma petrolera neuquina. Moyano tenía pautado servirse de ese anuncio para darle más fuerza al reclamo que encara, por ahora con poco respaldo de sus colegas de la CGT y contra los deseos de la Casa Rosada.

«Hemos sembrado la semilla y les aseguro que mientras sea secretario general de la CGT no descansaré hasta que todos los trabajadores obtengan la participación en las ganancias. Ese es el desafío», dijo Moyano en el acto, que se desarrolló en un centro de convenciones cercano al aeropuerto de Neuquén.

La convocatoria fue organizada por Guillermo Pereyra, jefe del sindicato de petroleros de Neuquén, Río Negro y La Pampa, y quien en los últimos meses se convirtió en uno de los principales sostenes de Moyano en la CGT. El sindicalista había acordado el año pasado un formato de distribución de utilidades con la firma refinadora Fox Petrol, que cuenta con 47 empleados.

En función del convenio, con el cierre del último balance la refinadora distribuirá un salario adicional entre su personal. Pereyra le anticipó a este diario que buscará aplicar igual criterio en el resto de las compañías petroleras de las tres provincias de su órbita, en la negociación que tiene en marcha.

Para Moyano, el acto fue una oportunidad perfecta para enunciar una demanda que había quedado virtualmente congelada, y que reflotó luego de las elecciones del 23 de octubre, en paralelo con un claro deterioro de su vínculo con la Casa de Gobierno.

«El movimiento obrero tiene la necesidad de que su esfuerzo y sacrificio sean reconocidos, y si se habla de un país de inclusión, los trabajadores deben participar de lo que producen», agregó el jefe camionero. Y le pidió al diputado Héctor Recalde, asesor de la CGT y presidente de la Comisión de Legislación laboral de la Cámara baja, que estaba a su lado, «que continúe trabajando y peleando para que la participación en las ganancias se convierta en ley».

La iniciativa había sido resistida por el Ejecutivo. Pero recién esta semana esa negativa se hizo pública en boca del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que dijo que no figura entre las prioridades oficiales. Y agregó que las negociaciones paritarias entre sindicatos y empleadores son el instrumento idóneo para los debates por los ingresos de los asalariados.

Recalde, que habló antes, recordó que el reparto de utilidades «es un derecho constitucional que nació en 1957 y (que) sólo la morosidad de los legisladores impidió que se haga realidad» como ley. «La norma no es una imposición, sino el producto de la soberanía popular, que elige a los representantes del pueblo para hacer realidad ese derecho», agregó el abogado.

Junto al líder de la CGT se encontraban, además de Recalde y Pereyra, el jefe del gremio de canillitas, Omar Plaini, y Facundo Moyano, uno de los hijos del camionero y secretario general del sindicato de trabajadores de peajes.

Luego del acto, el dirigente emprendió el regreso a Buenos Aires a bordo de un avión. En el viaje le hicieron saber que debía comunicarse telefónicamente con sus allegados apenas aterrizase. En el aeroparque Jorge Newbery le informaron del fallecimiento de Emiliano, su cuarto hijo. El hombre, de 35 años, padecía desde niño un severo cuadro de psicosi

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