La familia de los ROE tuvo un nuevo integrante en la City - Por Félix Sammartino

Las imágenes satelitales de esta semana podrían comprobar que la Argentina se tiñó completamente de verde.

05deNoviembrede2011a las09:50

Primero fue el campo con las lluvias de un generoso octubre después de haber parido una salida del invierno que en algunas regiones se hizo demasiado larga y angustiosa por una seca que no se cortaba. Por estos días los perfiles del suelo se encuentran bien reabastecidos de agua, asegurando la uniformidad y el buen estado de los lotes de maíz mientras que la soja avanza sin interrupciones sobre una superficie proyectada de 18,6 millones de hectáreas equivalente a la campaña pasada.

De todas formas y aunque se arrancó con el pie derecho no se debería festejar antes de tiempo porque los climatólogos se encargan de recordar que La Niña no se fue de paseo, sino que sigue estacionada en el Pacífico como para poner freno a las precipitaciones a partir de este mes y durante todo el verano. De ahora en más cada milímetro de lluvia que caiga será indispensable para amortiguar un panorama que se presentará complicado.

La novedad es que el verde del campo se extendió a las ciudades, que se tiñeron de este color no por la actividad fotosintética, sino porque el dólar ganó la escena y la preocupación de buena parte de los argentinos.

Las limitaciones a la demanda de dólares, primero con los controles a las importaciones con las licencias no automáticas, se transformaron ahora en un sistema de autorización en el que interviene la AFIP y que terminan funcionando casi como un cepo. Se sabía que la familia de los ROE, o permisos de exportación, tenía entre sus integrantes a los ROE verdes para los cereales, los ROE rojos para la carne y los ROEL para los lácteos, pero se desconocía que también podían funcionar estos permisos para autorizar la compra de dólares. Aunque sin nombre formal todavía, esta nueva especie de ROE ya hacen sentir su discrecionalidad en las ciudades.

Los que tengan alguna duda, por favor, consultar con Susana Giménez.

Por ser de la familia ROE, el sistema de permisos para la compra de dólares no sólo tiene el fracaso asegurado, provocará en el mediano plazo una mayor demanda y muy probablemente también restringirá la oferta, sino también la capacidad de generar situaciones no previstas.

Gracias a los ROEL, por ejemplo, a la industria láctea se le generaron los suficientes desincentivos como para no haber invertido en plantas de secado de leche en polvo cuando los precios internacionales así lo aconsejaban. La actividad lechera no sólo perdió la renta del momento, sino que enfrenta por estos meses la imposibilidad de manejar el incremento del 10% que tiene este año la producción primaria. Los productores lecheros y las industrias chicas y medianas se encuentran ahora bajo la línea de fuego.

Como se sabe, el campo es un protagonista ineludible de la paridad cambiaria.

En lo que va del año y gracias a una cosecha récord arrimó al país 21.919 millones de dólares. Sin embargo y a pesar de esta avalancha de divisas el Banco Central perdió reservas.

En este modelo económico por el que se fugaron 83.900 millones de dólares en los últimos 8 años los agrodólares parece que ya no son suficientes. ¿Abrirá entonces el Gobierno definitivamente los cupos de exportación de trigo y maíz? Quizás en algún momento pero no parece ser una prioridad inmediata. Las 400.000 toneladas de trigo que se liberaron están todavía muy lejos del pedido de Coninagro a la presidenta Cristina Kirchner de 2,4 millones de toneladas en las que utilizaron estimaciones oficiales.

Pero así como es un protagonista también puede ser una victima de esta situación conflictiva. El problema estructural del modelo sigue siendo la inflación por más que el Gobierno se resista a tomar nota de este problema. La pérdida de competitividad erosiona tanto la renta de los fabricante

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